Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2014

Ene 01 1970

Está por consumarse una gran infamia. Una gran infamia y una gran traición en contra de la población. Días negros los que pasarán cuando se inicie la aplicación de este adefesio inconstitucional.

Se consuma un atropello contra el pueblo, aderezado por una insensibilidad y una sordera de la mayoría de legisladores, inaudita e inverosímil.

La reforma hacendaria está encaminada al fracaso y será —sin duda— la que provoque un desastre para la economía nacional. Es un momento inoportuno, una economía en franca desaceleración, una descomposición social creciente. Hay una resistencia social contra estas reformas hacendarias, incluso, con mayor impacto la energética, que se refleja, no en este Congreso, no en esta Cámara, sino en las calles, en la conciencia de la mayoría de los mexicanos.

El apremio con el que se busca sacar este paquete de reformas al costo que fuera habla de miopía, de desprecio. Nos confirma lo que hemos venido sosteniendo, quien inicia comprando la Presidencia termina vendiendo al País. Precisamente por eso la recesión en la que se encuentra la economía mexicana está generando graves problemas en México.

El gobierno federal no está aplicando algún plan de emergencia que impida oportunamente una caída en la economía. De entrada, no reconoce que exista recesión, sino a lo más debilitamiento, o de salida insiste en su intención de consumar ésta y otra reforma que le causarán al país heridas que no podrán curarse.

Llevamos 30 años de reformas estructurales. México ha implementado fácilmente entre el 90 y el 95 por ciento de la agenda del Consenso de Washington, el Fondo Monetario, el neoliberalismo.

Recapitulando las reformas más importantes podríamos afirmar que se privatizaron la mayoría de las empresas públicas, que si Pemex y Comisión Federal, aunque no se han privatizado totalmente, sí se han privatizado muchas de sus actividades sustantivas.

Se liberalizó casi el 100 por ciento el comercio exterior, cancelando totalmente la política industrial. Se suprimió el régimen de encaje legal, cancelando la obligación de la banca comercial de prestar a la actividad productiva. La banca de desarrollo prácticamente dejó de prestar al sector privado, excepto como factoraje.

Se desmantelaron los apoyos al campo. Desaparecieron los precios de garantías, subsidios, Conasupo. Se le dio autonomía a Banxico y se quitaron todas las restricciones a la compra de títulos nacionales por extranjeros, capital golondrino. El sistema fiscal se volvió menos progresivo.

Concluyo, presidente. Miren, ciudadanos legisladores, uno intenta razonar, fundamentar, ser serio en sus argumentos. Pero ustedes no tienen remedio, de verdad, no tienen remedio. Este país merece otro Congreso, de verdad, ya soy el único orador, el último orador, para que la mayoría consume su atraco fiscal. ¿Por qué no permitir que razonemos con seriedad esto?

A ustedes los ofende que utilicemos adjetivos, pero también los ofende utilicemos argumentos serios, argumentos profundos, argumentos que les pueden dar al menos el día de mañana la posibilidad de reflexionar y voltear al espejo y decir: creo que me equivoqué. Pero ni eso lo aceptan, se la pasan gritando, se la pasan chiflando, les urge irse a sus casas, aunque no a su distrito, porque ahí los van a despreciar, se los aseguro.

Lástima. Se han convertido en los relojes más caros de la historia. Les pagan 200 mil pesos por mes por gritar tiempo, tiempo. Qué vergüenza. Qué lamentable espectáculo. Qué vivan los legisladores miopes, cínicos, descarados.