Amnistía y “fake spots”

Ene 01 1970

Amnistía no es impunidad. Tampoco olvido. Es una oportunidad para pacificar al país por otras vías que no sean las armas.

 

Las fake news más repetidas en esta campaña son los spots de PRI y PAN sobre la propuesta de amnistía de López Obrador.

“Quiere liberar a criminales, violadores, extorsionadores y narcos”; “Quiere sacar a los narcos a la calle, ¡qué miedo!”; “Esta estrategia ya se probó y falló en otros países”; “Busca el dinero de los narcos”, y otras mentiras y sandeces.

La primera vez que AMLO abordó públicamente el tema fue en diciembre pasado, en Guerrero, un estado que se desangra en una guerra civil informal, soterrada, por el control, cultivo, distribución, venta y trasiego de la principal fuente de riqueza en la montaña: la amapola. Un estado que ha roto récords en laboratorios clandestinos, fosas comunes ilegales y ejecuciones extrajudiciales. Una entidad que evidencia la traza criminal que acontece en más de la mitad del territorio nacional.

En el corazón de esta herida abierta, el candidato presidencial de Morena anunció que buscaría todas las vías para pacificar al país, incluida la amnistía, con la participación de las víctimas y la petición al gobierno de Estados Unidos de América para reducir el consumo de drogas. “Pacificar”, “escuchar” a las víctimas y “exigir” al gobierno estadounidense son los tres elementos de aquella declaración que los spots del PRI y del PAN buscan desvirtuar.

Son tiempos de elecciones, de campañas de odio y miedo, en los cuales lo que menos importa es destacar la verdad, y lo que más se busca es enlodar al adversario, en nombre de la libertad de expresión.

Es pertinente responder a las preguntas más frecuentes que se han formulado sobre la amnistía:

¿Se trata de liberar o perdonar a los capos del narcotráfico? Por supuesto que no. Ellos ya tienen una amnistía de facto, que es la protección comprada de muchos gobiernos locales y de algunas autoridades federales. La amnistía es para la base social —o carne de cañón del narcotráfico—, compuesta por miles de indígenas, campesinos, productores del campo, jóvenes sin trabajo ni estudios (una tercera parte de las 234 mil víctimas de esta guerra son personas de entre 15 y 24 años), mujeres que son empujadas a delinquir, y pequeños empresarios que, bajo condiciones de extorsión y miedo, son obligados a vender o distribuir las drogas. Hablamos de un sector de la economía criminal en el que se involucran más de 4 millones de personas.

¿Se trata de un acto de voluntad personal del Presidente de la República? En lo absoluto. Se trata de una ley que deberá ser aprobada por la mayoría del Congreso, previa consulta con las personas directamente agraviadas o sus familiares, y la integración de los criterios y mejores prácticas internacionales de atención a las víctimas. Si fuera un acto personal del Ejecutivo se llamaría indulto. El indulto perdona la pena; la amnistía perdona el delito.

¿Es una propuesta para recaudar fondos del narco? El león cree que todos son coludos. Los hacendistas y fiscalistas consideran que el fondo y trasfondo de la política es recabar fondos. Quienes pasan la charola al narco son los que luego dicen combatirlo, con fines de distracción.

¿Implica liberar o dar carta blanca a extorsionadores, violadores, criminales en serie, traficantes de personas, asaltantes y rateros de toda índole? No. Amnistía no es impunidad. Tampoco olvido. Es una oportunidad para pacificar al país por otras vías que no sean las armas. Es una sacudida de conciencia para reflexionar como sociedad qué hicimos mal para perder el amor al prójimo y el respeto a la Ley, y entender los motivos del lobo en esta guerra civil no convencional, en la cual lo mismo se mata y secuestra por hambre que por ambición, o por el simple placer de acumular riquezas sin medida.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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