Cartas

Ene 01 1970

Segunda

Soy un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a la actividad pública; pero también me defino como un hombre que actúa en política.

 

Y no soy un político de tiempo libre, de ratos de ocio, ni de medio tiempo o de ocasión: ésta es mi vocación, y no me demerita reconocerlo ni aceptarlo, a pesar del deterioro y el desprestigio que la política y los políticos hemos venido acumulando ante la opinión de la sociedad.

Al desarrollo de esa actividad le he dedicado 40 años de mi existencia, y lo he hecho siempre con una actitud positiva y plena. Lo único que lamento es la desatención que he tenido para con mi familia; esos largos y prolongados periodos de ausencia, que no recuperaré.

Han sido emociones, decepciones, traiciones, alegrías, todos mezclados en la vorágine de las circunstancias; pero nada ni nadie puede cambiar el destino de las personas, actuando éstas como arquitectas de su vida. Por eso empeñamos todo por un cambio verdadero.

Me mantengo en el movimiento social denominado MORENA por principios y sin condición, sólo con un objetivo: la transformación profunda del régimen político actual, y de la grave realidad socioeconómica a la que éste ha conducido al país.

Cuando afirmo que he puesto a disposición de MORENA mi empeño y mi experiencia, lo hago despojado de intereses.

Cuando afirmo que, una vez concluida mi responsabilidad pública, deseo reabrir mi despacho jurídico, leer, escribir y dormir mucho, es cierto; pero con el creciente ánimo de contribuir a la victoria política de Andrés Manuel López Obrador.

El cambio de régimen traerá también —lo digo sin estridencia— un cambio en mi vida personal, porque quiero recuperar los espacios de ausencia familiar, de mis amores, de mis sueños; reencontrarme con los míos.

Por eso he decidido separarme de mi cargo como Jefe Delegacional en Cuauhtémoc y, al hacerlo, agradezco a las vecinas y los vecinos, habitantes y transeúntes la comprensión y paciencia que tuvieron conmigo al encabezar esta responsabilidad.

Y lo expreso con claridad: todos los frentes de trabajo en proceso, calles, banquetas, mercados, jardines, edificios públicos, se concluirán, y todos tienen presupuesto etiquetado para ello. El sismo del 19 de septiembre nos retrasó dos meses la conclusión de estas obras, pero todas se van a cristalizar, se van a terminar y a entregar, para beneficio de la población y visitantes de nuestra demarcación.

No dejamos deuda, estamos en ceros. Cubrimos todas nuestras obligaciones financieras, fiscales y laborales. Atendimos los reclamos más importantes, aunque siempre quedan asignaturas pendientes, y seguramente el trabajo institucional continuará y dará seguimiento y solución a las mismas. Muchas gracias por la oportunidad de servir a la ciudad.

Estoy convencido de que éste es el momento que históricamente esperamos los ciudadanos de todas las condiciones sociales para ver satisfechas las aspiraciones de un nuevo amanecer, de concluir la larga travesía, y de iniciar la construcción de una nueva sociedad.

Nunca me podré retirar de la política, porque ésta forma parte de mi ser y de mi esencia. Pero seguiré actuando siempre de manera congruente y con principios.

Cuando se presentó la disyuntiva de competir como adversario de Andrés Manuel, en todo momento afirmé que preferiría no participar en contienda alguna, antes que enfrentarme a la historia. Y finalmente así ocurrió.

La ambición no me tocó y la indignación fue serenada por un fin superior. Estoy tranquilo y en paz.