Derecho de réplica presidencial

Ene 01 1970

El derecho de réplica es también un derecho humano; un complemento del derecho a la información, a la interlocución y al diálogo, que caracteriza a una sociedad democrática.

 

El derecho de réplica es definido de la siguiente manera en la ley reglamentaria del artículo 6º constitucional, que garantiza la libertad de expresión: “el derecho de toda persona a que sean publicadas o difundidas las aclaraciones que resulten pertinentes, respecto de datos o informaciones transmitidas o publicadas por los sujetos obligados, relacionados con hechos que le aludan, que sean inexactos o falsos, cuya divulgación le cause un agravio, ya sea político, económico, en su honor, vida privada y/o imagen” (Art. 2, fracción II).

Los “sujetos obligados” a cumplir con el derecho de réplica son: “Medios de comunicación: la persona, física o moral, que presta servicios de radiodifusión; servicios de televisión o audio restringidos; o que de manera impresa y/o electrónica difunde masivamente ideas, pensamientos, opiniones, creencias e informaciones de toda índole y que opera con sujeción a las disposiciones legales aplicables” (Art. 2).

¿El presidente de la República y, por extensión, toda autoridad política o administrativa, electa o designada, tiene derecho a la réplica?

Hay quienes piensan que no. Que su condición de autoridad lo obliga a guardar silencio, a no responder de manera directa o a “aguantar vara”. Algo así como “el payaso de las cachetadas” de la plaza pública.

Otros señalan que sí puede y debe responder, pero a través de los conductos y medios oficiales previstos para tal propósito: “Un presidente no puede desgastarse ni exponerse a un resbalón, mucho menos al golpeteo de su imagen… Para eso están sus funcionarios, sus legisladores y su partido”.

Mientras otros más afirman que es correcto que el presidente salga a fijar postura, a defenderse y a aclarar paradas de los cuestionamientos, desinformaciones y hasta ataques políticos que suelen darse en los medios de comunicación.

Creo que los servidores públicos, al igual que los particulares, tenemos derecho a “replicar”, es decir, a responder, aclarar, señalar, observar y defender un punto de vista, un posicionamiento o una acción pública, sobre todo y, ante todo, cuando el origen es una información “inexacta o falsa”.

Finalmente, los medios de comunicación son “el cuarto poder”, y si surge alguna controversia con los otros poderes, debe haber un medio civilizado para dirimirla.

El Ejecutivo tiene “derecho de veto” frente al Legislativo, y el Legislativo dispone de juicios de responsabilidad frente a miembros del Ejecutivo y del Judicial; mientras que el Judicial puede amonestar y hasta destituir por desacato a autoridades administrativas.

Frente a todos estos procedimientos rudos y duros de contrapeso entre poderes, el “derecho de réplica” es una ventana amable, cordial y de terciopelo ante el cuarto poder, a la que puede asomarse un servidor público en cualquiera de sus dos facetas: como funcionario, para aclarar información falsa o inexacta que afecta el desempeño de su encargo público, o como persona, para reparar el agravio que esa información le pueda causar a su honor, vida privada o imagen pública.

Al final del camino, el derecho de réplica es también un derecho humano; un complemento del derecho a la información, a la interlocución y al diálogo que caracteriza a una sociedad democrática.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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