Detrás de la aprobación-fascinación

Ene 01 1970

Las encuestas telefónicas reportan una aprobación presidencial promedio del 75 %. Las realizadas en hogar, más amplias y precisas, un 85 %. Desde que se hacen estas mediciones, ningún presidente de México había traído ese jalón, torque o impulso. Todo un fenómeno a explicar.

 

Platicando con personas de todas las regiones de la nación, desde Tijuana hasta Mérida, tres son las cualidades personales que más mencionan y que más gustan del presidente AMLO: 1) “Muy trabajador”; 2) “Honesto”; 3) “Cercano a la gente”.

Otras verbalizaciones de estas cualidades son:

1) “¿Qué presidente se levanta todos los días a las 5 de la mañana para ponerse a trabajar?”; “¿Qué presidente renuncia a las comodidades de los aviones privados y se mueve por tierra?”; “¿Qué político se mueve en autos compactos, sin escoltas y sin autos blindados?”

2) “Ningún presidente ha vivido en su casa particular”; “¿En verdad no tiene casas blancas escondidas?”; “¿No maneja partidas secretas o sobresueldos para él y su familia?”; “Podría ganar lo que quisiera o robarse lo que pudiera, pero no lo hace”.

3) “Antes, nadie se podía acercar a un presidente, y hoy, hasta selfies nos tomamos con él”; “No le teme a la gente y la gente no le teme a él”; “Es uno de nosotros, habla como nosotros, dice las verdades que queremos escuchar”.

Pero también expresan sus inquietudes. Las tres más frecuentes: 1) “Me preocupa su seguridad; hay mucho loco suelto y hay muchos intereses afectados”; 2) “Me preocupa su salud, tiene jornadas de trabajo extenuantes”; 3) “Su equipo de trabajo puede rezagarse, no aguantarle el paso o fallarle”.

“Las mañaneras” es el programa más visto a esa hora. Hay una suerte de cadena nacional de facto, todos los días a las 7 a. m., de lunes a viernes. No hay portal periodístico que no la transmita. No hay ciudad de más de 100 mil habitantes en donde no se conecten al menos 150 personas diariamente. Seguidores y detractores por igual. El expresidente Felipe Calderón parece no perderse una: no deja pasar una sola alusión. Vicente Fox, igual.

Para quienes cruzan apuestas trasatlánticas sobre cuánto tiempo va a durar este ritmo de trabajo y la aceptación-fascinación entre la gente, van dos tips: siendo AMLO jefe de Gobierno, las “mañaneras” duraron cinco años. Sólo se interrumpieron por viajes o giras fuera de la ciudad. Antes duraban 30 minutos; hoy, no menos de 90. De la misma manera, siendo jefe de Gobierno, alcanzó el 85 % de aprobación en el tercer año de su gobierno, cuando el programa para personas adultas mayores y otros 13 programas sociales se generalizaron en la ciudad. Vino entonces el primer ejercicio de revocación de mandato. El 95 % de participantes votaron por el “sí”, para que continuara. Después se realizó la elección de asambleístas: el PRD casi borra a los demás partidos.

¿Cuánto va a durar esta luna de miel? Lo que tenga que durar. Hace 14 años, los principales desafíos fueron la inseguridad y los escándalos de corrupción. El alma social del gobierno superó esas pruebas y trascendió a ellas. Todo esto está detrás del 85 % de acuerdo ciudadano. Una aprobación-fascinación que, literalmente, no la tuvo ni Obama… ni Merkel, ni Macron, ni Putin.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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