Edomex: la campaña y los actores

Ene 01 1970

La campaña mexiquense es un claro adelanto de las estrategias, conductas y desenlaces partidistas que se estarán dando en la contienda presidencial del 2018. A continuación, los puntos más destacados.

PRI: de acuerdo con las principales encuestas, el tricolor y su candidato Alfredo del Mazo arrancaron con una ventaja inicial, pero lo más que ha logrado su campaña es sostener esa delantera, sin ampliarla ni robustecerla. En términos automotrices, el motor del PRI mexiquense y sus aliados tiene torque, pero no desboca.

PAN: aquí sucedió lo contrario. Su motor lucía un atractivo desboque inicial, pero desde el arranque de la carrera el turbo se fue desvaneciendo. De hecho, es el partido que más puntos pierde, poniendo en duda el método de elegir candidato(a) con base exclusivamente en las encuestas. La falta de emoción social y cohesión interna en el panismo mexiquense le pasó la factura a su candidata Josefina Vázquez Mota. La lección azul es clara y cara: no siempre quien se posicione mejor en los sondeos de opinión es el o la mejor aspirante.

Izquierda bicéfala: en su conjunto, la izquierda electoral (Morena, PRD, PT, MC) es la opción política que mejor desempeño ha tenido, al ser la única que crece en las preferencias; pero al presentarse dividida en dos grandes opciones pone innecesariamente en riesgo su victoria final. Delfina Gómez y Juan Zepeda son los únicos candidatos que registran crecimiento; la suma de sus puntos (si bien no es un operación aritmética ni mecánica) le estaría dando a la izquierda un triunfo contundente y fulminante como, en metáfora pugilística, el de Juan Manuel Márquez sobre Manny Pacquiao.

Delfina-Morena: no sólo dentro de la izquierda, sino en el conjunto de la competencia electoral, el mejor desempeño lo ha tenido la candidata de Morena, la maestra Delfina Gómez, quien remontó una distancia de dos dígitos frente al candidato del PRI, para estar hoy en la antesala de la gubernatura. La marca de este motor con torque y turbo recargado se llama AMLO, quien transformó la campaña mexiquense en un ejercicio plebiscitario: entre el cambio o la continuidad, entre López Obrador o la mafia del poder, en un territorio donde el poder de las mafias castiga diariamente a la población (feminicidios, violaciones, asalto al transporte público, robo de autos y casas, policías mordelones, homicidios crecientes, narcomenudeo, extorsión, etcétera).

Sin embargo, el triunfo contundente de Morena en el Estado de México depende de factores críticos, como seguir sumando actores de la sociedad civil y de la política local (docentes y el PT son el ejemplo), de cubrir al cien por ciento las casillas electorales y de una tasa de participación ciudadana del 52% o más.

Árbitro ciego, sordo y mudo: las autoridades electorales (IEEM e INE) son el prietito en el arroz de esta elección. Han dejado pasar trapacería y mapachería y media, como el robo de 4 millones de pesos para el pago ilegal de brigadistas del PRI en Neza, o la negativa del propio IEEM a actualizar su sistema de conteo rápido, pasando por el dispendioso gasto en espectaculares de PRI, PAN y PRD. Las quejas y denuncias contra Morena son desahogadas de manera expedita, las de los otros actores duermen el sueño de los justos. Parcialidad y tratamiento selectivo son la marca de este pésimo arbitraje electoral, que puede terminar dañando la competencia.

 

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