Elección de estados… y establos

12 Jul 2012

El viejo PRI hacía elecciones de Estado. Hoy, el nuevo PRI, hace elecciones de estados. Es decir, elecciones a cargo de gobernadores. Sin embargo, no hay crimen perfecto y las huellas dejadas por los mandatarios estatales tricolores han puesto en riesgo la legitimidad de la elección de Enrique Peña Nieto. Un ejemplo documentado y denunciado ante la FEPADE es el caso de Zacatecas. Aquí no hubo elección de Estado, sino de establo, dado el desaseo con el que se actúo.

La bautizaron como Operación Bingo. Dicen también que fue comandada desde el Palacio de Gobierno. La operación estuvo a cargo de funcionarios de primer nivel que con recursos públicos favorecieron a los candidatos del PRI en cuatro distritos.

El 12 de junio del 2012 nació la elección de estados. Ese día Enrique Peña Nieto solicitó apoyo a 16 gobernadores del PRI, Fue en un cónclave que tuvo lugar en la casa del gobernador de Edo. De México Eruviel Avila, reconocido incluso por él mismo.

La instrucción nacional fue una: hacer ganar a Peña Nieto “con todo, cueste lo que cueste”. Así, con todo el aparato del Estado, los gobernadores priistas habrían operado para favorecer a su partido en las pasadas elecciones presidenciales.

Con ello se acabó de concretar la planeación estratégica en la que los estados

gobernados por el PRI operarían a través de la estructuras gubernamentales, utilizando a funcionarios de primer nivel como gerentes de operación, que a su vez designaban a funcionarios de un tercer nivel para que operaran por región y por zona.

Las denuncias señalan que se desviaron recursos públicos a favor de las campañas priistas, dirigieron capital humano para coaccionar votos y recibieron financiamiento de terceros.

En Zacatecas, la operación Bingo tuvo un costo de 108 millones de pesos, con recursos de dudosa procedencia.  Así lo señala la denuncia presentada por el Comité Directivo Estatal del PRD en Zacatecas. Los representantes del Movimiento Progresista argumentaron que el gobernador Miguel Alonso Reyes encargó personalmente a cuatro funcionarios de primer nivel la operación política-electoral de los cuatro distritos federales.

El distrito I habría estado a cargo del procurador estatal Arturo Nahle García, quien fungiera como secretario particular del ex gobernador hidalguense Jesús Murillo Karam, hoy integrante del equipo del primer círculo de Peña Nieto.

El distrito II habría sido operado por el Oficial Mayor del Gobierno Estatal, Le Roy Barragán Ocampo. El tercer distrito a cargo del Secretario de

Planeación y Desarrollo Regional, José Ma. González Nava. Y finalmente el cuarto distrito habría sido responsabilidad del Secretario de Desarrollo Agropecuario, Enrique Flores Mendoza.

De acuerdo a la denuncia del PRD, cada uno de estos funcionarios asignó a funcionarios de segundo y tercer nivel responsabilidades y tareas especificas en municipios clave.

Las dependencias habrían utilizado el aparato burocrático para repartir materiales de construcción, despensas, tarjetas de descuento, tarjetas telefónicas, dinero en efectivo y deducciones fiscales a cambio de un voto a favor del PRI.

Los integrantes del Movimiento Progresista también presentaron evidencia de una operación de triangulación de dinero. Eran recursos presupuestales del estado, de terceras personas y del Sub-oficial de Recursos Materiales y Servicios, Víctor Manuel Rentería, quien fungió como el representante político para el segundo distrito con cabecera en Jerez.

Al Sub-oficial Rentería se le acusa de abrir una cuenta de cheques con folio 0000121 al 0000171 de la cuenta número 00668311342 a su nombre en la institución bancaria Banorte. De acuerdo a los datos salariales oficiales del portal de transparencia del gobierno estatal, resulta inexplicable el movimiento financiero. Ello debido a que el funcionario tiene una base presupuestal de 22 mil 993 pesos, por lo que con una simple suma aritmética de los meses de salario, a partir de la apertura de la cuenta y hasta el día de la elección, resulta imposible obtener la cantidad en movimiento. Esta cuenta habría servido para pagarle a proveedores de materiales de construcción y a la empresa Sol Galván por el concepto de tarjetas telefónicas por la cantidad de 50 mil pesos.

Esta es muestra de que los recursos fueron empleados para el financiamiento de las actividades proselitistas, alterando de manera grave, determinante e incontrovertible el financiamiento irregular que se utilizó para favorecer

las candidaturas priistas, tanto a Presidente de la República, como a nivel de senadores y diputados federales.

También se documenta un ilícito grave: la campaña de la coalición PRI-PVEM contó con recursos provenientes del extranjero. Este dinero provino de dos cuentas de Banamex. La primera, con terminación 74227006 bajo la razón social Business Capital Group, S.C. Y la segunda de la empresa Global Net Services, S.A. de C.V. con terminación 7422702.

La denuncia electoral,  dirigida a la titular de la FEPADE, Imelda Calvillo Tello, sugiere que el gobierno de Zacatecas reportó con sobreprecios bienes y servicios que no requieren licitación pública, y que el excedente fue presumiblemente desviado para el financiamiento de las campañas.

Así, con todo el aparato del estado, los cuatro funcionarios que habrían hecho posible la Operación Bingo inyectaron 108 millones de pesos, en una triangulación en donde se combinó el dinero público con recursos de intereses particulares y algunos otras cantidades de dudosa procedencia.

Con ello se logró que Zacatecas, uno de los estados priistas de menor tamaño, fuera la entidad que mas aportara votos a la campaña de Enrique Peña Nieto.

Hasta el momento se han interpuesto diversas denuncias penales pero la Unidad de Fiscalización del IFE se mantiene inactiva. Esperamos que en los próximos días esta instancia tome las medidas legales correspondientes.

Un modus operandis similar se detectó en Coahuila, Estado de México y Tabasco. De hecho, la operación Bingo nació en Coahuila en la época de Humberto Moreira. Recibe este nombre porque consiste en dar a cada promotor del voto un listado de ciudadanos a detectar y “convencer” con promesas, regalos, utilitarios o dinero en efectivo para que vote por los candidatos de un partido.

Veremos si la FEPADE no cambia el nombre a este juego electoral de compra de voto, que en lugar de Bingo debería llamarse Pingo, por los pingües métodos y huellas que se utilizan. Si el viejo PRI hacía elecciones de Estado, el nuevo PRI manufactura elecciones de estados, pero por las huellas dactilares dejadas en todas partes, pueden terminar en elecciones de establo.