Elección presidencial: nada para nadie

02 Feb 2011

Quien piense que la elección presidencial ya está decidida, se puede llevar una desagradable sorpresa.

La realidad no es estática. Las encuestas que señalan desde hace tiempo una marcada preferencia hacia el PRI y su precandidato Enrique Peña Nieto, se empiezan a mover hacia el centro, es decir, se empiezan a cerrar.

Retomo el siguiente análisis de Juan Pablo Becerra Acosta, reportero de asuntos especiales de Milenio: “Peña Nieto ha disminuido su ventaja. Vamos a ver, vamos a desmenuzar las cifras de Consulta Mitofsky, que son las más comentadas…

“Cuando terminó noviembre de 2011, Peña Nieto tenía 44.6% de intenciones de voto. Al final de diciembre cayó a 42%. A mediados de enero descendió a 40.9%. Perdió… 3.7 puntos en ese breve periodo. ¿Es mucho? ¿Es poco? Es. Punto. Se movió. No permaneció inmóvil. Y hay más: sus opiniones positivas cayeron dos puntos, de 40 a 38, y las negativas subieron tres, de 8 a 12. Sigue teniendo un excelente +26 de opiniones positivas, pero tenía un +32: perdió 6 puntos.

“Pero eso no es todo: a Josefina Vázquez Mota (aspirante presidencial que va al frente de las encuestas del PAN) le sacaba… 24.9 puntos. Peña Nieto tenía 44.6% de intenciones de voto contra 19.7% de Josefina. Ahora le lleva… 18.4 puntos: Peña tiene 40.9% contra 22.5% de ella. El priista perdió, con relación a la panista… 6.5 puntos de ventaja. ¿Poco? ¿Mucho? Usted dirá, pero de que se movieron los números, se movieron.

“Con Andrés Manuel López Obrador ocurrió algo similar: Peña Nieto le llevaba 28.5 puntos: el priista, como ya le redacté, tenía 44.6%, y el perredista 16.1%. Ahora Peña Nieto tiene, como ya le teclee más arriba, 40.9%, contra 18% de AMLO. El del PRI le saca 22.9 puntos, aunque perdió… 5.6 puntos de ventaja. ¿Es poco? ¿Es mucho? Es. Punto. Nada de que están paralizados los números.

“La reducción de la ventaja, como usted ya observó, se debe a que disminuye la intención de voto de uno (Peña Nieto) y aumenta la de otros (Vázquez Mota y López Obrador).

“En resumen, del inicio de diciembre a mitad de enero: 1. Peña Nieto sí, si hoy fueran las elecciones, arrasaría. 2. Peña Nieto sí perdió puntos: se le fueron 3.7 puntos de intención de voto. 3. Josefina ganó 2.8 puntos. 4. AMLO ganó 1.9 puntos. 5. La ventaja de Peña Nieto contra Josefina disminuyó 6.5 puntos. 6. La ventaja de Peña Nieto contra AMLO cayó 5.6 puntos. 7. No, los números no están igual: se movieron considerablemente y aún no ha empezado oficialmente la campaña” (Milenio, 30 enero 2012).
Más claro aún es el análisis que publica el diario Reforma de su encuesta nacional levantada en el pasado mes de noviembre sobre la elección presidencial: 59% de los ciudadanos aún no decide su voto (indecisos), 22% ya decidió definitivamente por quién votar, 8% ya decidió pero aún podría cambiar de opinión, 8% no piensa ir a votar y 3% no sabe (Alejandro Moreno, Reforma, suplemento “Enfoque2, 15 de enero 2012, p. 4).

¿Qué significa esto? Si consideramos que los ciudadanos que pueden ir a las urnas ascienden a 75 millones 167 mil 566 personas, 44 millones 348 mil ciudadanos aún no deciden si van a votar y por quién lo harían. En otras palabras, las encuestas que conocemos hasta ahora, reflejan la tendencia electoral de únicamente 41 de cada 100 mexicanos en edad de votar y registrados en el listado nominal. El mercado electoral probable es tres veces mayor que el segmento electoral que ya tomó una decisión. Y el mercado en disputa, es decir, aquellos que ya decidieron pero podrían cambiar su voto es de 6 millones al día de hoy; es decir, un tsunami de votos.

La conclusión es clara: “la mayoría de los mexicanos está indecisa sobre cómo o por quién votará este año. Le caracteriza un sentimiento de separación de la clase política, de desinterés, de que el voto no hace ninguna diferencia y de que las opciones políticas son lo mismo… los indecisos de hoy podrían ser los que definan quién será el próximo presidente de México” (p.5).

Otro indicador de que la realidad se está moviendo y de que no hay nada para nadie lo reflejan las redes sociales. La I Encuesta Nacional Independiente, realizada entre mil ciudadanos a través de teléfono (http://tu.tv/videos/1a-encuesta-nacional-independiente) arrojó los siguientes resultados: AMLO 28%, EPN 23%; JVM 16%, no sabe 33%. Otra realizada con 90 mil encuestados vía telefónica hacia mediados del pasado mes de enero (http://elmenospeor.com) señaló lo siguiente: AMLO 59%; JVM 29% y EPN 12%. Otra encuesta entre usuarios de internet, realizada en uno de los portales con más usuarios en México encontró lo siguiente: AMLO 24%, EPN 11%, JVM 9.5%, no sabe o no contesta 37% (Encuesta Uno Noticias Elecciones México 2012) (véase Víctor M. Toledo, La Jornada, 31 de enero 2012, p. 20).

La regla de las elecciones de hoy, en la mayor parte del planeta, es que las elecciones se cierran, y se gana o se pierde por uno voto, o por medio punto o por cuatro puntos. Las elecciones con 20 puntos de diferencia son la excepción, no la regla. Hacia esta nueva realidad nos encaminamos el próximo domingo 1 de julio en las elecciones presidenciales en México, donde una competencia a tercios hace reñido e incierto el resultado.

A cinco meses de la elección presidencial el único pronóstico seguro es que no hay nada para nadie. Y quien diga “este arroz ya se coció”, se le podría escaldar la lengua.