ELECCIÓN DE ESTABLO

Ene 01 1970

En el Estado de México irrumpió una nueva modalidad de elección de Estado, más degradada y descompuesta que la matriz: la elección de Establo. Las cabezas de cerdo fueron emblema, marca y sello.

Ojalá hubiera sido una “elección de Estado” la del pasado domingo en el Estado de México. Fue de establo, porque las huellas dactilares de la operación delincuencial y mafiosa con la que se diseñó íntegramente la elección —antes, durante y después del domingo—, están por todas partes y en todos lados.

  1. El gabinete federal se metió de lleno en la elección, cada secretario de despacho tuvo una zona, uno o varios municipios y distritos electorales a su cargo. El compromiso fue sacar adelante la elección con el uso y abuso de programas, presupuestos y personal de cada dependencia. Sedatu, SCT, SEP, Salud, IMSS, ISSSTE, etc., se volcaron en la entidad, violentado los principios de legalidad, equidad y transparencia. A este operativo se sumaron gobernadores y legisladores priistas, en días y horas hábiles.
  2. Dinero en efectivo a raudales: la operación de compra del voto empezó 72 horas antes de la elección. En Ecatepec, el municipio más poblado del país, los ofrecimientos empezaron el jueves a dos mil pesos por credencial. El domingo de elecciones, la subasta llegó hasta 5 mil pesos a las cuatro de la tarde.
  3. Delincuencia electoral: la intimidación a los dirigentes y representantes de Morena en la entidad se desató 24 horas antes de la elección. En Atlacomulco, el dirigente municipal de Morena fue secuestrado en un tramo carretero. En Neza, Tultitlán, Coacalco, Ixtapaluca y Ecatepec, fueron dejadas coronas fúnebres, cohetones y cabezas de cerdo en los domicilios de los representantes de casilla y dirigentes municipales de Morena.
  4. Policías encabezando operativos electorales y de intimidación: ineficaces para combatir la delincuencia, los cuerpos policiales locales fueron muy eficaces para llevar gente a votar, custodiar el dinero de los operadores del PRI e intimidar o detener a los integrantes de Morena, como lo acontecido a mi colaborador Alejandro Bernal, a quien le sembraron arteramente una pistola y fajos de billetes en un automóvil.
  5. Guerra sucia: miles de llamadas en horas de la madrugada fueron realizadas a los domicilios particulares de la zona oriente del Valle de México, con la supuesta voz de Delfina Gómez, invitándolos a que votaran por ella, causando el enojo e irritación de los que contestaban. También, las principales avenidas de Neza y Ecatepec amanecieron tapizadas de volantes que señalaban que Delfina iba a quitarles un “diezmo” a los trabajadores para regalárselo a AMLO y a Morena.
  6. Albazo informático: el IEEM acordó un conteo rápido con una muestra de 1,818 casillas. Sin embargo, lo realizó únicamente con 1,274, lo cual afectó el tamaño de la muestra, el margen de error y el nivel de confianza de la medición, dejando de ser representativa y confiable en sus resultados. No obstante, salió a dar como ganador “con una diferencia significativa” a Alfredo del Mazo. Tres días antes, durante las pruebas de este conteo, las computadoras del IEEM fallaron.
  7. Inconsistencias PREP: desde que arrancó el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) surgieron las inconsistencias entre la información reportada en pantallas y las sábanas pegadas afuera de las casillas. Desde Chalco hasta Ecatepec, había un faltante promedio de 30 votos en contra de Morena, entre lo reportado en el PREP y los datos asentados en las sábanas.

 

El domingo en el Estado de México irrumpió una nueva modalidad de elección de Estado, más degradada y descompuesta que la matriz: la elección de Establo. Las cabezas de cerdo fueron emblema, marca y sello.

 

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Twitter: @RicardoMonrealA