¿Estratégicamente extraviados?

Ene 01 1970

Una coalición opositora cuyo líder moral fuera el señor Fox seguramente terminaría por convencer a los escépticos de la 4T de que el país no va tan mal.

Es una paradoja que quienes han expresado el temor a una presunta reelección del presidente AMLO hoy promuevan el retorno político de dos expresidentes: Felipe Calderón y Vicente Fox.

El primero encabeza, junto con Margarita Zavala, la formación de un partido político nacional, México Libre, mientras que Vicente Fox, según declaró el fin de semana, se encuentra en pláticas con PRI, PAN, PRD, MC y otras organizaciones, para formar un frente amplio y “darle en la madre” a la 4T, es decir, al gobierno de AMLO.

Si bien algunos de los partidos aludidos salieron a desmentir esa versión, no hay que descartar que esté en curso la formación de una gran coalición opositora, con tres propósitos estratégicos claros: impedir que Morena refrende su mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones intermedias de 2021; obtener el mayor número de gobiernos locales (ayuntamientos y gubernaturas) en el periodo 2020-2023 y, por supuesto, regresar a la presidencia de la República en 2024.

El argumento central es: “ustedes ganaron porque PRI y PAN nos dividimos y nos atacamos unos a otros; ahora se trata de hacer exactamente lo contrario: unirnos en torno a programas y candidatos comunes, en elecciones locales y federales, para cerrarle el paso a Morena, y preparar el regreso en 2024. AMLO ya no estará en las boletas electorales y Morena no termina de cuajar, así que por allí está nuestra ventana de oportunidad”.

Cuando el presidente cerró su primer informe de gobierno señalando que la reacción está “moralmente derrotada”, se refería ante todo a que los gobiernos del PRI y el PAN, apoyados en un programa común neoliberal de gobierno, entregaron un país en bancarrota económica, social, fiscal, moral y de seguridad, de tal forma que no tendrían autoridad moral ni política para presentarse nuevamente ante la ciudadanía a pedir su voto de confianza.

Pero con la reaparición del expresidente Fox en el PAN (a él le agrada que lo sigan presentando en público como presidente de México), se podría considerar que una parte de la oposición no sólo está “moralmente derrotada”, sino estratégicamente sin brújula.

Una coalición opositora cuyo líder moral fuera el señor Fox seguramente terminaría por convencer a los escépticos de la 4T de que el país no va tan mal como dicen, y provocaría un reagrupamiento masivo de los simpatizantes del presidente que hoy siguen siendo mayoría.

Los expresidentes tienen derecho a opinar y a seguir participando en política, si así lo deciden. Lo hizo en su momento el general Lázaro Cárdenas, cuando consideró que el país se alejaba del proyecto social de la Constitución. Lo hizo Carlos Salinas, cuando su hermano Raúl fue encarcelado. Lo está haciendo Felipe Calderón, con su partido político en formación. Es mejor hacerlo a la luz del día, y no en la penumbra de los complots y las conspiraciones.

Sería muy interesante que en una hipotética marcha anti4T participaran juntos los expresidentes políticamente activos. Más lo sería que participaran como candidatos a diputados del PRIAN por el principio de mayoría relativa en algún distrito electoral en 2021 y se configurara así la alianza opositora anunciada. Constituiría la prueba irrefutable de que la reacción no sólo está moralmente derrotada, sino estratégicamente extraviada.

 

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