Un FODA del USMCA

Ene 01 1970

A reserva de elaborar un análisis más detallado de los 32 capítulos del nuevo TLCAN, éstos son los primeros apuntes sobre las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del AEUMC: Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá o USMCA (por sus siglas en inglés).

 

Fortalezas: El nuevo TLCAN, AEUMC o USMCA es el primer tratado que busca reivindicar el libre comercio en un momento de proteccionismo económico generalizado, en el que el Brexit fue el efecto más notorio.

La región económica de América del Norte será más competitiva frente a otros polos mundiales ya consolidados o emergentes (ChinIndia, Asia Pacífico, UE), con Estados Unidos como eje central, y teniendo a la industria automotriz como punta de lanza.

A México, en lo particular, le dará estabilidad económica, certidumbre financiera y seguridad comercial, en función de los nuevos proyectos de inversión en infraestructura industrial y agrícola que tiene previstos el próximo gobierno. Hablamos de crear una zona económica franca en la frontera norte, el Corredor Multimodal Transístmico y el Tren Maya.

No se compromete la soberanía nacional en materia de petróleo, gas, construcción, infraestructura y telecomunicaciones.

Oportunidades: México gana tiempo para diversificar su comercio exterior con las otras regiones económicas del planeta. De hecho, nuestro país tiene más tratados y acuerdos de libre comercio con el resto del mundo que el propio Estados Unidos de América; sin embargo, no han sido aprovechados adecuadamente, ya que el 80 % del comercio exterior sigue concentrado en el vecino país. Esta concentración riesgosa puede bajar al 60 % en 10 años, si México abre sus fronteras a los otros polos económicos.

Otro beneficio colateral del AEUMC o USMCA es que México podrá mejorar su política de apoyo a migrantes nacionales en Estados Unidos de América. Se prevé que el discurso “antimexicano” de la administración Trump baje de tono, porque se le podría revertir ante el público norteamericano. Por ejemplo: si insisten, con fines electorales, que los mexicanos somos de lo peor, la pregunta que legítimamente se harán los ciudadanos de la Unión Americana es: “¿entonces por qué te asociaste con ellos?”.

Debilidades: Hay temas en los cuales parece que no cambiará mucho el deterioro de algunos sectores económicos que se habían rezagado desde el TLCAN. Es el caso del campo, la ganadería y la industria de los lácteos mexicanos. De la misma manera, la revisión de diversas prácticas arancelarias y no arancelarias que se aplicaron en los últimos 20 años en el campo del transporte de carga, barreras fitosanitarias, los embargos al atún y al aguacate, en la difusión cultural y en el desarrollo de las telecomunicaciones (especialmente, internet).

Por ejemplo, los aranceles vigentes al acero y al aluminio no desaparecen y deberán negociarse por separado, antes de la firma del USMCA.

Amenazas: La “Cláusula de escape” (si bien se especifica la vigencia por 16 años, queda latente la previsión de que cualquiera de las partes podría renunciar antes); la falta de beneficios tangibles en materia de empleos y mejores salarios para los trabajadores; el avance de los proyectos políticos proteccionistas en el resto del planeta; el deterioro prolongado de las ramas industriales y agropecuarias orientadas al mercado interno; y la excesiva concentración de los beneficios del USMCA en algunas regiones, grupos económicos y sectores sociales de la población.

No es el mejor acuerdo comercial para México. Pero sería peor no tenerlo. Simplemente es el tratado que fue posible obtener, en las condiciones actuales de adversidad económica mundial.

 

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