Hacer frente a la inseguridad

Ene 01 1970

El enfrentamiento del 20 de julio en la delegación Tláhuac fue entre la Policía Federal y la Marina, contra lo que las autoridades responsables de la seguridad llamaron una “organización delictiva”. Sin embargo, esta célula era conocida como el Cártel de Tláhuac, denominativo que se reserva para los grupos criminales dedicados principalmente al narcomenudeo, pero también a la extorsión, secuestro, despojo, cobro de piso y otros ilícitos.

Sobre el tema del operativo en particular y acerca de la seguridad en la capital en general, hemos hecho el llamado, con objetividad y claridad, a aceptar el problema de la delincuencia organizada en la Ciudad de México, para actuar en consecuencia y evitar así que tales agrupaciones criminales continúen cobrando fuerza.

Esto se vislumbra como una posibilidad real conforme aumenta la inseguridad a nivel nacional; las cifras al alza en delitos como homicidio, secuestro, extorsión y robo de vehículos no mienten, y apuntan hacia lo que se perfila como un desastre en materia de seguridad pública para el sexenio del Ejecutivo federal.

Pero ya es innegable que los ilícitos asociados al crimen organizado se han manifestado en la capital del país, la cual padece su mayor crisis de inseguridad desde 1997, y la solución tiene que empezar por reconocer la presencia de la delincuencia organizada: no debe haber demérito político de ninguna autoridad en aceptarlo.

Ya en la primera quincena de julio de este año solicité por escrito al jefe de Gobierno de la CDMX la aplicación del operativo Escudo Centro en la delegación Cuauhtémoc, acompañando mi petición con un documento, en el cual se señalaban puntualmente los lugares de venta de droga en la demarcación.

Igualmente, en mi libro Una visión metropolitana. Proyecto 2.5, disponible en monreal2punto5.com, indago en diversas propuestas de gobernabilidad, de la fecha actual hasta el año 2050, pues hay problemas, como la inseguridad, que tomarán mucho tiempo, esfuerzo y dedicación resolver.

Precisamente, el primer eje en el documento aborda el tema de la seguridad pública, y como éste, los demás temas fueron integrados a partir de un examen riguroso de las problemáticas que enfrentamos actualmente la ciudadanía y el gobierno, y los que podrían surgir.

La inseguridad es hoy probablemente el tópico más sensible para la población. Y la que proviene de la criminalidad organizada pareciera inabarcable, irreversible: monstruo de siete cabezas que se antoja inmortal. Pero es posible enfrentarlo, y en la Ciudad de México estamos a tiempo.