II Informe de Gobierno

Ene 01 1970

Esta ceremonia es insustancial, caracterizada por la hipocresía y la simulación.

Este día se torna dramático, la patria se desmorona mientras que la oligarquía se exhibe coronada sobre una crisis moral, ética, económica y política, que mantiene con cargo a un pueblo cada vez más indignado.

La oligarquía ya no requiere las sedes de los poderes de la Unión, ni siquiera como escenografía para sus encuentros y acuerdos de compraventa de la nación.

Se sustituyó la fatuidad presidencial por un modelo autocrático de informe.

Ahora, los spots sobre logros y avances imaginarios suplantan a la comunicación política efectiva. Creen que engañan a la nación.

La investidura presidencial se lleva al terreno de lo ridículo, con ceremonias autocomplacientes, como la de mañana en Palacio Nacional. El contacto con el pueblo ha sido reemplazado con entrevistas y presentaciones a modo, en las que sobra la lisonja barata que conlleva la ausencia de crítica y evaluación ciudadana.

Aquí, lo políticamente correcto, el discurso legislativo de lo predecible. Allá afuera transcurre la realidad, explicable en función de nuestra democracia simulada: las movilizaciones y las protestas son contenidas por vallas metálicas, por escudos antimotines, y hasta por balas de goma que no matan al instante, sino al cabo de los días.

¿Cuál es el estado que guarda la nación? La respuesta es: la nación está enferma. La inseguridad, la atonía económica y la corrupción la tienen postrada. La decadencia política es insalvable.

Ya hemos dejado asentado que quien compra la presidencia termina vendiendo al país; se cumplieron los pronósticos.

Los primeros resultados de estas reformas bastan para notar lo mal que empezaron. Hubo prisas y urgencias al aprobar las reformas estructurales en el menor tiempo posible, ¿ahora piden serenidad y paciencia para disfrutar de sus presuntos beneficios? ¿Cuáles?

Hago, en nombre de los ciudadanos, sus preguntas, planteamientos y demandas, porque ellos no se sienten representados por ustedes.

¿Por qué viaja tanto el presidente? ¿Por qué en 21 meses ha visitado en 25 ocasiones el Estado de México, y ha realizado más de 20 giras internacionales, en cambio, ha olvidado a los indígenas oaxaqueños? ¿Hay estados de privilegio y entidades de excepción?

La inseguridad, el desempleo y la corrupción son los tres principales problemas que identifica la ciudadanía, ¿por qué el Gobierno no ha planteado propuestas específicas que busquen solucionar cada uno de ellos?

Si, como afirman, la inseguridad va a la baja, ¿por qué el Gobierno norteamericano ha extendido sus alertas a la mitad del territorio mexicano? ¿Por qué en los últimos dos años se han descubierto más fosas clandestinas que pozos petroleros? ¿Por qué el costo de las medidas de seguridad adoptadas por empresas y ciudadanos representa ya dos puntos del Producto Interno Bruto?

Si la incidencia de las ejecuciones callejeras y violentas se ha moderado, como dicen, ¿por qué el secuestro, la extorsión y el robo van a la alza?

Amnistía Internacional y la ONU han puesto en duda las cifras oficiales del Gobierno mexicano sobre los desaparecidos y la violencia.

La corrupción tiene enferma y débil a la nación, pero no hay quien se ocupe de este cáncer. Este mal se agudizará luego de las reformas estructurales: los poderes de la Unión, los estados y los municipios están inmersos en océanos de corrupción, saqueo y pillaje. Prevalece la impunidad.

Ahora, extranjeros privilegiados por el presidente y sus adláteres, multiplicarán sus ganancias sin riesgos. A ellos, que usan como peones, subcontratantes, a los nacionales que aceptan sus limosnas, se les asignarán más obras, permisos y concesiones, violando la ley y la moral pública.

No existe una política de Estado para combatir la corrupción, ésta se tolera, se promueve y los funcionarios de Gobierno son sus beneficiarios. Las empresas petroleras extranjeras ya están aquí. El saqueo y el pillaje ya iniciaron.

Se prometió un crecimiento económico del PIB que no se ha cumplido. Se ofreció un “déficit público cero”, y sin embargo, en dos años se ha contraído deuda por un billón de pesos, por lo que los pasivos del sector público suman ya seis billones de pesos. ¿No es esto un engaño, no es un contrasentido?

Si el gasto público deficitario no alcanza a reactivar la economía; si la carga fiscal es una rueda de molino para miles de empresas y millones de contribuyentes, y aquí a cambio, muchos contribuyentes padecen esta reforma depredadora y fiscal que ha dado al traste con todo ¿por qué resistirse a reanimar el consumo y el mercado interno, mediante un aumento de los salarios mínimos?

¿Por qué seguir lastimando a los ciudadanos fronterizos? ¿Por qué continuar hundiendo a los pequeños comerciantes?

¿Por qué la llamada “Cruzada contra el hambre” y las demás políticas electoreras, no han podido evitar que México sea el único país de América Latina en donde la pobreza y la indigencia siguen creciendo? Ahora hay dos millones de nuevos pobres, con todo y reformas estructurales.

¿Por qué el abandono criminal al campo? ¿No temen a la insurrección popular que están provocando?

Si, como se aseguró, la reforma laboral traería más y mejores empleos, ¿por qué seis de cada 10 nuevos trabajadores contratados ganan menos que antes de la susodicha reforma?

Con la reforma educativa dio inicio el proceso de su privatización. Fue, además, un ajuste de cuentas con la dirigencia sindical; y la modificación de la relación laboral magisterial fue en detrimento de los docentes.

¿Cuándo tendremos una verdadera reforma educativa que transforme los contenidos pedagógicos y la transmisión del conocimiento, y fomente el desarrollo integral de las capacidades técnicas, científicas y humanísticas? ¿Cuándo serán escuchados y atendidos los maestros democráticos? ¿Cuando serán atendidos los maestros de este país?

Si la reforma financiera abarataría el crédito y lo masificaría, ¿por qué hoy los créditos personales y de nómina son más caros que hace un año? ¿Por qué la cartera vencida se ha incrementado en un 10 por ciento? ¿Por qué el deudor podrá ser encarcelado?

Si la reforma en telecomunicaciones y en competencia económica traería servicios de mejor calidad y más baratos, ¿por qué se siguen cortando las llamadas, por qué el pésimo servicio de internet, y los recibos de telefonía siguen tan caros? ¿Por qué se sigue violando el derecho a la información?

¿Qué caso tiene comprometerse a no subir ni crear más impuestos a lo largo del sexenio, si al finalizar esta administración muchas empresas, comercios y contribuyentes habrán muerto de inanición económica, por obra y gracia de la reforma fiscal?

Qué grave es que el fisco presuma ahora de mayor recaudación en un ciclo de estancamiento económico, a costa de los contribuyentes cautivos, y movido por un fin perverso: tapar el hoyo negro fiscal que dejarán el desmantelamiento de Pemex y CFE.

La mayoría de la población rechaza y reprueba el conjunto de reformas estructurales. Si son, supuestamente, las mejores reformas de los últimos tiempos, ¿por qué no someterlas a la prueba de las urnas mediante la consulta popular?

Cito a López Mateos, en su intervención del 27 de septiembre de 1960, la cual adquiere un valor histórico sin igual frente a la actual reforma energética, privatizadora y extranjerizante:

“Pueblo de México:

Les devuelvo la energía eléctrica, que es de la exclusiva propiedad de la nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros.

“Pueblo de México, los dispenso de toda obediencia a sus futuros gobernantes que pretendan entregar nuestros recursos energéticos a intereses ajenos a la nación que conformamos.

“En México la Constitución es muy clara: los recursos energéticos y los yacimientos petroleros son a perpetuidad propiedad única y exclusiva del pueblo mexicano… Industrializar el país no implica una subasta pública de nuestros recursos naturales, ni la entrega indiscriminada del patrimonio de la patria.”

Y remataba de la siguiente manera, letra por letra, palabra por palabra: “Sólo un traidor entrega su país a los extranjeros”.

¿Así o más claro?

Se jactan de aprobar las reformas estructurales. No son sino reformas antipopulares y regresivas, reformas de la ignominia y la codicia, aprobadas por un puñado de traidores a la patria que la historia no los va a exculpar, se los aseguro.

Mira aquí la intervención en tribuna.