¿Justicia electoral podrida?

06 Sep 2016

El mismo día que Donald Trump visitaba Los Pinos de manera furtiva, de manera igualmente opaca y violando todos los protocolos y preceptos constitucionales de autonomía, independencia y división de poderes, la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación recibía línea para modificar un dictamen donde reconocía originalmente la victoria de Morena en el municipio de Zacatecas, y de su candidata Soledad Luévano.

El proyecto de dictamen había circulado 15 días antes entre los magistrados electorales de la sala de Monterrey y solo esperaba su calendarización para la presentación y aprobación correspondientes.

El texto original decía lo siguiente: “5. RESOLUTIVOS. PRIMERO. Se acumula el juicio SM-JDC-244/2016 al diverso SM-JRC-71/2016, por ser éste el primero que se recibió en la Oficialía de Partes de esta Sala Regional. Por tanto, agréguese copia certificada de los puntos resolutivos de esta sentencia al expediente acumulado. SEGUNDO . Se revoca  la sentencia impugnada. TERCERO . Se confirma  el cómputo municipal, la declaración de validez de la elección de integrantes del ayuntamiento de Zacatecas, Zacatecas, así como la expedición y entrega de la constancia de mayoría a la planilla postulada por MORENA, así como la asignación de regidurías de representación proporcional realizada el doce de junio por el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas. NOTIFÍQUESE”.

De pronto, el pasado miércoles 31 de septiembre, un día antes de la presentación y votación del proyecto, a las oficinas de los magistrados llegó el siguiente texto, en el mismo formato, alineación, sangría, espaciado, el mismo subrayado, tipo y tamaño de letra, y con el mismo número páginas:

5. RESOLUTIVOS. PRIMERO. Se acumula el juicio… SEGUNDO. Se confirma , por razones diversas, la sentencia impugnada. NOTIFÍQUESE”.

En solo 24 horas, el proyecto original había cambiado su sentido, orientación y fondo al sostenido durante dos semanas.

Las “diversas razones” que llevaron a confirmar la sentencia impugnada (es decir, a anular la elección municipal de la capital de Zacatecas obtenida por Morena el 5 de junio) en realidad se reducen a una: la perniciosa, bochornosa y corrupta práctica de la línea en el poder judicial.

Para corroborar esta situación se dio un hecho más bochornoso aún: el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón adelantó sus vacaciones un día antes de la votación y en su lugar dejó a su secretario de estudio y cuentas, “en funciones de magistrado”, Manuel Alejandro Ávila González, con la debida instrucción de votar a favor del dictamen enviado de última hora desde Ciudad de México.

Reyes Rodríguez Mondragón es integrante de una de las ternas para renovar la sala superior del tribunal electora federal, apoyado por el PAN, ya que formó parte del equipo de trabajo del senador Gil Zuarth.

En un tuit del pasado jueves, AMLO identifica a “Osorio Chong y a Roberto Gil” como los operadores del cambio de señal.

Queda una última instancia. No solo en términos judiciales, sino morales. La Sala Superior. Si a pesar de la evidencia pública de la línea recibida ésta se sostiene y confirma, habrá quedado en evidencia que la justicia electoral está podrida. Y que su lugar no es el cielo, sino el averno.