LA ELECCIÓN DEL ESTADO DE MÉXICO

Ene 01 1970

Estamos a menos de un mes de las elecciones para gobernador en el Estado de México, la entidad más poblada del país, y la contienda está muy cerrada entre la candidata de Morena, Delfina Gómez, y el candidato del PRI, Alfredo del Mazo.

Se preveía una elección a tercios y está terminando entre dos. 

En estos casos, cuando la elección se polariza, el elector solo tiene que elegir entre dos opciones: cambio o continuidad.

El crecimiento inusitado de Morena, un partido joven, con tres años de vida, se debe precisamente a que el electorado que busca el cambio lo percibe como la mejor opción. 

El hecho de que la candidata Delfina no fuera alguien muy conocida cuando inició la campaña, ni que proviniera de la clase política tradicional mexiquense, le dio otra ventaja porque se proyectó como una nueva cara, como una política no tradicional.

El ser maestra de profesión la catapultó también entre el electorado femenino, ya que la figura del maestro en el Estado de México es bien apreciado por amas de casa y el propio magisterio.

Y, por supuesto, la identificación y cercanía con Andrés Manuel López Obrador, ha sido el otro factor detonador del crecimiento de Delfina y Morena.

Del lado de Alfredo del Mazo están los que abogan por la continuidad, que no son pocos. 

De entrada, es la entidad natal del presidente de la República. Es también la entidad más visitada por el primer mandatario y la que más apoyos y beneficios económicos ha recibido del gobierno federal en este sexenio.

La aprobación presidencial en el Estado de México está por arriba de la media nacional y esto hace que la apuesta a la continuidad sea una estrategia atractiva.

Hoy como nunca, la elección en el Estado de México es el laboratorio de la elección presidencial del próximo año, porque lo que ha logrado esta campaña polarizante y polarizada es preguntarle el electorado: quién es mejor? el binomio Andrés Manuel López Obrador-Delfina Gómez o Enrique Peña Nieto-Alfredo del Mazo?

Este es el plebiscito que se definirá el primer domingo de junio.

En lo que resta de estos días, se pondrán en marcha otras estrategias colaterales. Por ejemplo, se buscará desinflar aún más a la candidata del PAN, a fin de que el voto útil panista se vaya con Del Mazo, ya que para ellos es su segunda mejor opción; mientras que se buscará inflar al candidato del PRD, a fin de que sea un tapón o un torniquete a fin de evitar una mayor sangría de perredistas hacia Morena.

Las opciones independientes quedaron prácticamente borradas del escenario, ante la intensidad de la polarización, que es un precedente que habrán de tomar en cuenta quienes pretendan impulsar candidatos independientes a la presidencia de la República.

Sin embargo, la palabra final parece estar en otro lado.

Con un porcentaje de indecisos del 17 al 22%, este electorado terminará definiendo la elección del próximo gobernador mexiquense. Si salen a votar, lo harán previsiblemente por Morena, ya que la mayor parte de ellos buscan el cambio. Pero si este electorado se queda en su casa el domingo 4 de junio, la elección se reduciría a un duelo de maquinarias partidistas, donde el PRI se las sabe de todas, todas.

Si Morena gana el Estado de México, ganará sin lugar a dudas la elección presidencial del próximo año con AMLO al frente.

Si no la gana, de todas formas Morena habrá instalado en el Valle de México, el centro del tablero político del país,  el ejército de ciudadanos y simpatizantes más importante para ganar la batalla final, la madre de todas las batallas, la elección presidencial del 2018.