La “honrosa medianía”, en pesos y centavos de ahora

Ene 01 1970

Ética hankista vs. ética juarista

Hay expresiones diametralmente opuestas que identifican la ética y la actitud que deben guardar los funcionarios públicos frente al presupuesto público. Por un lado, están las conocidas palabras de Carlos Hank González, fundador y patriarca del Grupo Atlacomulco: “Político pobre, pobre político” y “En política, lo que se compra con dinero es barato”.

Y por otro lado, el posicionamiento de Benito Juárez, al asumir la gubernatura del estado de Oaxaca el 2 de julio de 1852: “Los funcionarios públicos […] no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, resignándose a vivir en la honrosa medianía que proporciona la retribución que la ley haya señalado”.

En lo que podría llamarse la ética hankista, la política es asunto de ricos, de dinero, mucho dinero, y el presupuesto es uno de los medios para lograrlo (“el presupuesto es para hacer política y lo que sobre es para hacer obras”). Es el espacio en que el poder político y el poder económico se dan la mano y abrevan del mismo oasis: el presupuesto público.

En la ética juarista, los funcionarios son ante todo servidores públicos. El presupuesto sólo se debe destinar a los fines superiores de la nación, y no a objetivos particulares. Y por esa labor, que requiere tiempo completo y exclusivo, sin distracciones ni dilaciones, el servidor público debe vivir en la honrosa medianía, sin improvisar fortunas con el dinero del pueblo, definida esa medianía por “la retribución que la ley haya señalado”. Si el funcionario aspira legítimamente a hacerse rico, que lo haga dedicándose a otra profesión o actividad distinta al servicio público, pero no utilizando el cargo ni el presupuesto bajo su responsabilidad.

Nadie debe ganar más que el presidente de la República

El tema de la honrosa medianía adquirió notoriedad entre la sociedad a partir de la reforma constitucional de 2009 que establece que ningún funcionario público ganará más que el presidente de la República (2009) y, recientemente, con la Ley Federal de Remuneraciones de Servidores Públicos, que topa en 108,656 pesos mensuales el sueldo neto del actual primer mandatario.

Ningún servidor público federal, de los tres órdenes de gobierno y de los órganos autónomos, desconcentrados y descentralizados de la Federación, deberá tener un sueldo superior a esa cantidad.

Esta disposición de ley ha despertado algunas interrogantes (además de 15 mil amparos), que es necesario aclarar. Por ejemplo, ¿cuáles fueron los criterios para fijar el sueldo presidencial en ese monto? Éstos fueron la eliminación de bonos de actuación, compensaciones especiales y seguro de gastos médicos que recibían los presidentes anteriores.

¿Es juarista ganar 108,000 pesos mensuales como funcionario público?

El ingreso mensual del presidente López Obrador se puede considerar dentro de la honrosa medianía juarista, comparado con lo que percibían los presidentes de la República de años recientes. E incluso está por debajo del promedio, porque representa un 58 % menos que el salario de su antecesor inmediato, quien en el último año de su cargo devengó un sueldo presupuestado de 259,627 pesos por mes[1].

Comparado también con los sueldos de otros servidores públicos de la Federación y de los estados, el correspondiente al presidente se ubica entre un 75 % y un 25 % debajo del de varios ministros, magistrados, legisladores locales, así como del de algunas autoridades estatales y hasta municipales, por lo que la reducción es notablemente significativa.

Ahora bien, si consideramos otros indicadores socioeconómicos, la honrosa medianía del nuevo sueldo presidencial presenta matices interesantes. Por ejemplo, comparado con las remuneraciones de otros jefes de Estado del mundo, los 108,000 pesos que percibe el mandatario nacional representan el segundo ingreso más bajo de un grupo de 11 países de América, Europa y Asia. Es decir, está muy abajo de la medianía presidencial mundial.

Mandatario(a) (país) Percepción anual en dólares[1]
Francia 299,000
Canadá 260,000
Alemania 252,000
Japón 203,000
Chile 178,000
Colombia 145,000
Italia 125,000
Brasil 120,000
Argentina 76,000
México 69,000
China 22,000

[1] Cfr. Eric Delgadillo, “El salario de AMLO vs el salario de otros presidentes del mundo”, en Pequeño cerdo capitalista, blog de Sofía Macías, 25 de julio de 2018, consultado en: https://bit.ly/2Ve6exX el 26 de diciembre de 2018.

El ingreso presidencial frente a sus representadosComparado el ingreso de este grupo de mandatarios con los salarios mínimos que ganan los trabajadores en sus respectivos países, se corrobora la enorme desigualdad que caracteriza a México en la distribución del ingreso.

El ingreso mensual del presidente AMLO se ubica 40 veces por encima del salario mínimo (con los dos presidentes del PAN y el último del PRI llegó a ser del doble). Esta distancia sólo es superada por el sueldo del mandatario colombiano, que es 44.86 superior al salario mínimo de sus representados más pobres. El ingreso mensual del presidente de Brasil es 36.90 superior; el de Chile, 32.57 veces; el de Argentina, 18.21; el de Japón, 15.07; el de Francia, 14.22; el de Alemania, 8.33; el de China, 8.08; y el de Canadá, 7.27 veces[3].

Con el inédito aumento a los salarios mínimos que entrará en vigor en 2019 (del 100 % en la franja fronteriza del norte y del 16 % en el resto del país), la distancia entre el ingreso del presidente mexicano y los trabajadores connacionales que perciben salario mínimo será hasta ocho puntos menor, disminuyendo la desigualdad salarial promedio entre gobernante y gobernados. Un régimen progresista no puede reproducir en su interior la desigualdad del ingreso que denuncia y combate en la sociedad y en la economía.

Los 108,656 pesos mensuales netos que percibe el presidente AMLO lo ubican en el decil más alto de ingresos (el decil X), de acuerdo con las más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016 del INEGI.

Sin embargo, está lejos de ser un integrante de la llamada burocracia dorada, cuyos ingresos rebasan los 110,000 pesos mensuales netos, en donde se ubican 34,000 funcionarios públicos[4] y 14 gobernadores. Y, por supuesto, tampoco forma parte de los 145,000 millonarios mexicanos que constituyen la clase media alta y alta de México, que se caracteriza por tener activos financieros individuales por más de un millón de dólares (sin incluir la residencia principal)[5].

El patrimonio de Benito Juárez

Otra forma de dimensionar la honrosa medianía es analizar el patrimonio que Benito Juárez logró construir durante su vida pública de cuatro décadas, en las que se desempeñó como diputado local, gobernador de Oaxaca, presidente de la Suprema Corte de Justicia y presidente de la República, entre otros.

Conforme al testamento legado a sus descendientes, entre ellos una hija natural de nombre Susana Juárez, el cuerpo de bienes del matrimonio Juárez-Maza ascendió a 151,233 pesos con 81 centavos en 1873.

T1
En Estados Unidos de América existe un cálculo económico más desarrollado que nos expone al valor aproximado del dólar a lo largo de 200 años (en nuestro caso, en 1873 y su equivalencia en 2018). Si consideramos que el tipo de cambio en aquel año era de 98 centavos de peso por un dólar[7], tendríamos que el cuerpo de bienes del matrimonio Juárez-Maza equivaldría a 154,320 dólares, en cifras redondas. Es decir, 3’241,209 dólares estadounidenses actuales[8]. Al tipo de cambio vigente en este día ($19.91 dólar interbancario), el cuerpo de bienes de la familia Juárez-Maza equivaldría a 64’532,471.00 pesos, aproximadamente.¿A cuánto equivale esta cantidad en pesos de diciembre de 2018? No tenemos estadísticas económicas confiables que nos proporcionen una equivalencia real, una vez aplicadas la inflación, las devaluaciones y las reconversiones que han afectado a la moneda mexicana en 145 años.

La honrosa medianía juarista no significa el empobrecimiento de los servidores públicos, mucho menos su enriquecimiento desmedido e inexplicable. El servicio público permite a quien lo ejerce ingresar a la clase media, pero no a la oligarquía económica. Es posible ahorrar, mas no amasar fortunas; heredar un patrimonio honorable a sus hijos, no una riqueza deshonrosa.

En síntesis, la honrosa medianía nos remite a una ética del servicio público centrada en la honestidad, la eficiencia y la vocación de servir al prójimo. Ahora también, en el gobierno de la Cuarta Transformación tiene un valor adicional: es una política pública central de la austeridad republicana bajo la cual se redireccionan las prioridades del presupuesto público hacia los programas de bienestar social y hacia las obras de infraestructura pública que promuevan el crecimiento económico. Más dinero del gobierno al pueblo y menos dinero al gasto del propio gobierno. Un gobierno de bajo costo, con máximos rendimientos sociales.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA

 

[1] SHCP, Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, México, diciembre de 2017.
[2] Cfr. Eric Delgadillo, “El salario de AMLO vs el salario de otros presidentes del mundo”, en Pequeño cerdo capitalista, blog de Sofía Macías, 25 de julio de 2018, consultado en: https://bit.ly/2Ve6exX el 26 de diciembre de 2018.
[3] Ibidem.
[4] Al momento de escribir este artículo, la mitad de ellos busca ampararse contra la Ley.
[5] Riqueza en el mundo 2016, RBC Wealth Management, and Financial Services, Dallas, EUA, junio de 2016.
[6] “Cuerpo de bienes del matrimonio Juárez Maza”, 4 de julio de 1873, en 500 años de México en documentos, consultado en: https://bit.ly/2Rlo5Eb el 26 de diciembre de 2018.
[7] Ing. Manuel Aguirre Botello, “Súper Tabla Bicentenario México 1810-2017”, en México Máxico, consultado en: https://bit.ly/2tK4Nf2 el 26 de diciembre de 2018.
[8] CPI Inflation Calculator, U.S. Inflation Rate.