La paja ajena y la viga propia

Ene 01 1970

La posición del Gobierno mexicano frente a lo ocurrido en Venezuela el pasado domingo, durante la elección de la nueva Asamblea Nacional Constituyente, daña más a nuestro país que al Gobierno sudamericano.

 

El comunicado de la cancillería es un auténtico búmeran político. Ese mismo comunicado se pudo haber lanzado contra México, desde cualquier parte del planeta, y hubiese dado en el corazón del Zócalo.

Por ejemplo, con motivo de las elecciones presidenciales de 2006, Zimbabue pudo haber expresado: “La Secretaría de Relaciones Exteriores de Zimbabue… lamenta que el Gobierno de ese país (México) haya decidido llevar a cabo unos comicios contrarios a los principios democráticos reconocidos universalmente, que no se apegan a la Constitución de la República y que profundizan la crisis en que se encuentra el país.”

Sobre la más de una centena de periodistas muertos, de la cual sólo cuatro casos han sido resueltos a medias, y 96 por ciento permanece en la impunidad, el Gobierno de Irán hubiese podido afirmar: “Las medidas instrumentadas (a lo largo de los últimos 12 años), que sembraron temor entre la población e impidieron la libre manifestación pacífica y el trabajo de la prensa, reflejan el nivel de intolerancia que prevalece a lo largo del país.”

Y sobre la “guerra contra el crimen” que tan solo en los últimos cinco años ha reportado más de 105 mil ejecuciones extrajudiciales y cerca de 30 mil desaparecidos, el Gobierno de Siria hubiese podido presumir: “El Gobierno de (Siria) condena asimismo los incidentes de violencia y represión en los que más (mexicanos) perdieron la vida o resultaron heridos. Seguir adelante (con esa política de seguridad pública) significa una continuación del conflicto.”

Mientras que el Parlamento Europeo y las Organizaciones No Gubernamentales internacionales que monitorean las guerras civiles formales e informales, así como la violación de derechos humanos en diversas regiones del mundo, como Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán y otras 17 entidades federativas mexicanas con récord de personas desaparecidas, podrían ser emisores del siguiente exhorto: “Es momento de privilegiar el diálogo y la reconciliación. Con pleno respeto a la soberanía de (México), la Unión Europea insta a todas las partes a que lleven adelante un diálogo genuino y con garantía, que permita al pueblo mexicano restaurar el orden democrático y retomar el camino del desarrollo y el Estado de derecho.”

No se trata de defender al Gobierno de Venezuela ni de ningún otro país con problemas de gobernabilidad democrática, sino la congruencia de una política exterior como la que mandata para México su Constitución Política, basada en siete principios: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales, la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacional.

No se puede denunciar la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio. Tampoco se puede degradar esos principios constitucionales de política exterior al rango de moneda de cambio, para obtener algunas ventajas en la renegociación del Tratado de Libre Comercio.

En tiempos de globalización, quien se pone de tapete en política exterior, termina como jerga de cocina en política comercial, diplomática y de seguridad internacional.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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