La verdadera emergencia nacional: hablar con hechos

Ene 01 1970

El Presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia en Estados Unidos por una situación fronteriza que él considera representa una amenaza de seguridad nacional, aún cuando todos los indicadores señalan que la migración proveniente de la frontera con México no supone un riesgo nacional y más bien, es íntegra para el desarrollo y supervivencia de cientos de industrias en el país.

La decisión de declarar una emergencia nacional, debe entenderse desde México como una estrategia política y electoral, que sin duda afecta la percepción de nuestro país en Estados Unidos y en el mundo. Ante esto, hay que tener claro ciertos datos clave: el primero es que los organismos internacionales, así como centros de estudio, identifican que los flujos migratorios a Estados Unidos continúan con tendencias a la baja. Los reportes mismos de la patrulla fronteriza revelan que desde 2014, no se superan los 50,000 arrestos mensuales, mientras que a principios del milenio la cifra a menudo excedía los 100,000.

El segundo es que el Manual de la Universidad de Oxford sobre Crimen y Justicia Criminal, entre muchos otros, señala que no hay evidencia para ligar a los migrantes con la criminalidad, y que en efecto, es más probable que una persona migrante sea víctima de algún crimen en Estados Unidos, que un ciudadano. Estudios del Consejo Americano de Inmigración coinciden en que es menos probable que un inmigrante en EUA cometa un crimen grave o sea encarcelado que un ciudadano estadounidense; esto, sin importar si su condición migratoria es regular o irregular, de qué país proviene o cuál es su nivel de escolaridad.

Y el tercero es que la mano de obra migrante, y en particular, la mano de obra irregular, es un pilar fundamental que mantiene a la economía estadounidense. Distintos órganos de gobierno y estudios independientes estiman que entre 26 y más del 50% de quienes se dedican al campo en el país son migrantes sin la documentación apropiada; así como el 24% de las industrias de pesca y tala y 15% de la industria de construcción. ¿Será coincidencia que todas éstas están entre las 10 industrias más peligrosas, desde hace más de 20 años?