MÉXICO EN UN SOCAVÓN

Ene 01 1970

Este México socavado, irritado y agraviado es el que irrumpió fúrico y rabioso por el hoyo negro que se abrió en el Paso Exprés de Cuernavaca.

México es un país de socavones. Algunos naturales, y otros producto de la mano del hombre. Una mano no siempre diestra, competente y honesta.

El socavón más grandioso y memorable tenía agua. Era un gran lago en cuyo centro había un islote, en el cual se encontraba una peña sobre la que florecía un nopal. Sobre esta planta nativa se habría posado un águila que, al devorar una serpiente, fue la señal divina para que los aztecas fundaran sobre ese socavón acuoso la ciudad sagrada de México-Tenochtitlán, hoy Ciudad de México.

El lago fue secado para construir sobre su lecho la megalópolis del Valle de México, y hoy sus habitantes padecemos falta de agua, aire contaminado y depredación del suelo, el cual está montado sobre una falla geológica que en cualquier momento puede causar un socavón de magnitudes apocalípticas.

El hundimiento del Paso Exprés de Cuernavaca es resultado de la negligencia, la improvisación y la corrupción, según los primeros dictámenes oficiosos. Pero es sólo un botón de muestra.

Están los socavones presupuestales, en los tres niveles de gobierno. El nombre técnico es “déficit”, y su sucedáneo, “deuda”. La suma de ellos perfila un gigantesco hoyo negro fiscal que asciende a 10 billones de pesos. Lo tratan de rellenar con recortes al gasto, cancelación de obras, nuevos impuestos, y vendiendo las últimas empresas públicas, como Pemex y CFE, pero el socavón no cede y hace crujir las finanzas públicas.

El siguiente socavón fiscal son las pensiones y jubilaciones. En siete años empezará a expandirse la población de 65 años y más, y a decrecer la población joven y en edad de trabajar. El bono demográfico se habrá secado y entonces emergerá el socavón demográfico de los adultos mayores que deberán sobrevivir con una tercera parte de lo que obtienen de ingreso como trabajadores activos.

¿Qué decir de los socavones sociales y medioambientales? El hoyo de la desigualdad es el más extendido. Se han gastado billones de pesos del presupuesto en apuntalar el tejido social, pero la pobreza y la marginación no se reducen. Seguimos teniendo el mismo porcentaje de pobres que hace tres décadas, lo cual es una bomba de tiempo en términos de estabilidad social y política.

El socavón medioambiental asciende al 20% del PIB nacional. Ríos, montañas, lagos, costas, suelos y el aire que respiramos son elementos de vida cada vez más endebles, más vulnerables a los cambios de temperatura y a los modos de producción económica que buscan la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Para regenerar este socavón ecológico se requieren dos generaciones de mexicanas y mexicanos con una mejor educación y conciencia ambiental, no los esfuerzos aislados y desperdigados que hoy existen.

Podríamos glosar otros agujeros nacionales, como el energético, el del campo, el educativo, el urbanístico y el cultural, pero el más triste de todos, porque evidencia el hoyo moral y civilizatorio en el que nos encontramos como sociedad, es el socavón de los desaparecidos.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de enero de 2007 a septiembre de 2016 se han encontrado en el país 855 fosas clandestinas con 1548 cadáveres, de los cuales se ha identificado a 796. El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, hasta octubre de 2016, contabilizaba 29 mil 903 seres humanos desaparecidos. Existe presunción fundada de que la mayoría de ellos (una parte, originaria de Centroamérica) pudieran haber tenido como destino fosas clandestinas.

Este México socavado, irritado y agraviado es el que irrumpió fúrico y rabioso por el hoyo negro que se abrió en el Paso Exprés de Cuernavaca.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter: @RicardoMonrealA