No bajemos la guardia

10 Jun 2019

Las mexicanas y los mexicanos somos socios, colaboradores, pero, sobre todo, amigos del pueblo norteamericano. Celebramos que el presidente Trump haya elegido la prudencia y el diálogo, por encima de la confrontación y el conflicto.

Si queremos seguir avanzando hacia la construcción de una América del Norte más potente, no podemos bajar la guardia: tenemos que trabajar siempre para asegurar que los valores que han unido a nuestras naciones por tanto tiempo se respeten y trasciendan cualquier gobierno.

Hace 25 años, no podríamos haber imaginado los logros que alcanzaríamos con la unión comercial de América del Norte. Juntos hemos logrado ser un gigante. La población de la región es de casi 500 millones de personas, lo que representa un 7 % de la población mundial. Y en materia comercial, es la región más potente del mundo: su comercio representa el 28 %  del Producto Interno Bruto mundial. Aun y con todo esto, han existido y seguirán existiendo actos que pongan en riesgo la supervivencia de la región.

Con base en el diálogo y el entendimiento —herramientas que hasta el día de hoy nos han ayudado a esculpir la región—, debemos asegurar la continuidad de las relaciones entre los tres países. México siempre buscará evitar fricciones en su trato con EUA, pero no permitirá que no se le dé un trato igualitario, porque sin nuestro país, la América del Norte que hoy conocemos no podría existir.

Reconocemos la importancia que Estados Unidos tiene para el comercio mexicano, pero no somos ingenuos, y también sabemos la relevancia que México tiene para la Unión Americana y para el mundo.

Tan solo en 2018, EUA exportó a México 265,000 millones de dólares, lo que coloca a nuestro país en el primer destino de los productos estadounidenses, al representar el 15 % de las exportaciones totales.

Y México es especialmente importante para ciertos estados de la Unión Americana. Por ejemplo, en 2018, Texas exportó 109,000 millones de dólares a nuestro país: más que el total de las exportaciones de EUA a Japón e India, combinados. Ese mismo año, California exportó a México 30.7 mil millones de dólares: más que el total de las exportaciones estadounidenses a Italia. Además, aproximadamente, cinco millones de empleos en Estados Unidos dependen de la continuidad de las buenas relaciones con México.

Nuestro país está listo para seguir transitando con EUA en la construcción de América del Norte, pero también está preparado para generar nuevas alianzas que le permitan seguir creciendo comercialmente. Hemos ratificado 13 tratados internacionales con más de 50 naciones, con las cuales nuestro comercio tiene un gran margen para seguir expandiéndose.

Con todo esto en mente, fue benéfico que la imposición unilateral de los aranceles haya sido cancelada, porque de haberse llevado a cabo, ambos países hubieran resentido sus efectos. Ahora bien, sería un error asumir que una situación así no se pueda volver a repetir.

Recordemos que la interconexión de nuestra región hace que México y EUA compartan no solamente intereses comerciales, sino problemas comunes, siendo la migración uno de ellos. Debemos tener presente que la migración irregular no es exclusiva de nuestra región, sino que, en épocas recientes, países de todo el mundo han enfrentado presiones migratorias que han generado tensiones entre países vecinos.

Sin duda alguna, México debe ser empático ante quienes se ven obligados a migrar del sur al norte. Nuestros vecinos del sur, además de no tener oportunidades, tienen que escapar de la violencia de sus países. Belice, Honduras y El Salvador se encuentran entre los países con las tasas de homicidio más altas del mundo y, al mismo tiempo, su PIB per cápita es de los más bajos. Si realmente se quiere que la situación migratoria cambie de manera estructural, tanto México como Estados Unidos debemos cooperar en el desarrollo de oportunidades y la disminución de la violencia en aquellos países.

Al mismo tiempo, sin ser ajeno a las causas que impulsan la migración irregular, México debe hacer valer el Estado de derecho, asegurando que la ley se cumpla siempre en beneficio de su población. Además, esta administración se dedicará a generar las condiciones necesarias para fortalecer nuestro mercado interno y así prevenir que nuestros paisanos se vean forzados a abandonar el territorio nacional para proveer sustento a sus familias.

El respeto a los derechos humanos de las personas migrantes dentro de nuestras fronteras y hacer valer la ley no son acciones excluyentes. Podemos ser solidarios y responsables al mismo tiempo. Finalmente, debemos tener claro que nuestra postura frente a la migración, o frente a cualquier política nacional, no podrá nunca ser dictada por un actor externo.

Las y los mexicanos acabamos de dar una muestra de unidad; debemos permanecer así, con la guardia arriba. Solamente de esta manera podremos asegurar que no exista posibilidad de que nuestro país pueda ser presionado. Solamente así podremos hacer valer la importancia que México tiene para la región y para el mundo.

 

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