Participación ciudadana: rumbo a una gobernanza real

Ene 01 1970

Un proyecto de gobierno verdaderamente incluyente debe incorporar la participación ciudadana, entendida ésta como la libre expresión e intervención de la sociedad en las decisiones que son de interés generalizado y de bienestar común.

 

La participación ciudadana es, y debe ser, una pieza clave para cualquier gobierno que se llame de izquierda y que busque tener trascendencia en la vida de las personas a las que representa, con el fin de cubrir expectativas y atender intereses colectivos, sin distinción alguna, por ejemplo, para una población tan diversa como la de la Ciudad de México, a fin de que sus distintos grupos, mayoría y minorías, formen parte de la toma de decisiones.

Tal proceso de democratización, representación real y empoderamiento ciudadano es el que anima Una visión metropolitana. Proyecto 2.5, documento que contiene las propuestas para lograr un cambio real a través de la corresponsabilidad entre gobierno y ciudadanía, generando el ambiente propicio para el pleno ejercicio de los derechos políticos, y reconociendo la igualdad de las personas como sujetos de derecho.

Sin embargo, la participación política debe ir más allá del voto universal, directo y secreto para la elección de los diversos poderes y órganos de representación ciudadana; debe tener un alcance real para una participación activa y cotidiana para el diseño de las políticas públicas, así como de su evaluación y seguimiento, de manera incluyente y no discriminatoria, entre mujeres, jóvenes, personas adultas mayores, personas con discapacidad o indígenas, niñas y niños, estudiantes, población de la diversidad sexual, entre otros.

Es por ello que mi gobierno en la Delegación Cuauhtémoc no solamente se encuentra conformado por mujeres y jóvenes, en su gran mayoría, sino que hemos avanzado hacia al empoderamiento social con iniciativas como la formación de las y los contralores ciudadanos, que dependen de nuestra Dirección General de Desarrollo Social; el Programa de Recuperación de Espacios Públicos, desde la Dirección General de Servicios Urbanos, para la corresponsabilidad vecinal en la toma de decisiones y en el rescate de los mismos; lo mismo que el empoderamiento económico de las mujeres, a través del Programa Créditos de Corazón, de la Dirección de Desarrollo Económico y Fomento Cooperativo; o las mesas de trabajo con la oficina de Derechos Humanos, donde se suma a diversas organizaciones no gubernamentales para llevar a cabo programas y acciones que conlleven al pleno respeto y promoción de los derechos humanos.

Los gobiernos debemos enfocarnos en temas como seguridad y movilidad, educación, cultura, sustentabilidad, desarrollo urbano y promoción y respeto de los derechos humanos, entre otros; en ello recae la importancia de generar las condiciones para la libre expresión y participación ciudadana.

Los procesos de democratización y representación ciudadana deben ser reales, por lo que es necesario no solamente que la ciudadanía se comprometa con la vida pública de su comunidad, sino que también fortalezca los valores democráticos, como la inclusión y  el empoderamiento, encaminados a generar bienestar social y despertar el interés en lo público, siendo éstos elementos esenciales para la participación activa de la ciudadanía.

Sólo se puede construir una democracia más efectiva, caminando por la ruta de la legalidad y el ejercicio cabal de los derechos para toda la sociedad, donde todas y todos formemos parte de los asuntos de interés común, para alcanzar el cambio verdadero.