Por una verdadera reforma laboral

08 Sep 2011

Ahora resulta que la economía mexicana está mejor que la economía norteamericana en materia de creación de empleos. Mientras en Estados Unidos hubo “cero empleos” creados en el pasado mes de agosto, de acuerdo con los reportes del Departamento del Trabajo, en México los secretarios de Hacienda y del Trabajo, Ernesto Cordero y Javier Lozano, es decir, el aspirante oficial a la Presidencia de la República y su coordinador oficial de campaña, salieron eufóricos a difundir que aquí se crearon 55 mil empleos en el mes pasado, con lo que sumarían 425 mil empleos en lo que ha transcurrido del año.

Lo que olvidan decir estos funcionarios patriotas es que esa cifra representa apenas la mitad de los empleos perdidos en los años 2008-2009, que la mayor parte de estos empleos son empleos “McDonald” (es decir, salario mínimo y con un mínimo de prestaciones) y que el 80% de los mismos es temporal o transitorio. En su desesperación por tratar de vender la idea de aquí están mejor las cosas que en los Estados Unidos, la pareja dinámica Cordero-Lozano olvida mencionar que los 15 millones de trabajadores inscritos en el IMSS es sólo una tercera parte de los 45 millones de trabajadores que integran la PEA de México, por lo que casi 30 millones de trabajadores mexicanos carecen de seguridad social.

Por más que el lenguaje romántico del gobierno federal intenta llegar a los oídos de la población diciendo que, tras la crisis de 2008 y 2009, se han generado miles de empleos, éste discurso no es más que pura adulación y cinismo que han resultado ligeros, pues en realidad el desempleo, la precariedad en los puestos laborales y la informalidad, lejos de disminuir han aumentado considerablemente en el último tramo de la administración que preside Felipe Calderón; lo peor es que han llegado a niveles que amenazan con desbordarse.

Claro ejemplo de ello lo ha dado el INEGI, quien a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, indica que hasta el segundo trimestre del 2011 el país tiene 13 millones 400 mil personas trabajando en el sector informal, lo que representa un aumento de 75 mil personas con respecto al año anterior. Asimismo, la encuesta refiere que el desempleo abarcó a 2 millones 600 mil personas, siendo las mujeres el sector más golpeado. Mientras que la población subempleada suma 3 millones 900 mil personas.

Lo anterior es particularmente grave, máxime cuando cada año el gobierno debería estar generando 1.3 millones de empleos formales para absorber la demanda laboral. Ni siquiera en la denominada década pérdida, en los años ochentas del siglo XX, con la irrupción de la crisis de deuda, el empleo se había destruido de esta manera.

Al problema del desempleo abierto hay que agregar que en México se sobreponen dos problemáticas adicionales: la precarización del trabajo y el deterioro en la calidad del empleo.

Mientras en los Estados Unidos de América el empleo informal toca a uno de cada veinte trabajadores (5%), en México afecta a uno de cada dos (53%). A su vez, los trabajos de uno a dos salarios mínimos mensuales, caracterizados por nulas prestaciones sociales y sueldos de hambre se han incrementado considerablemente en el país bajo el outsourcing, la contratación por honorarios y otras figuras siniestras que le dan la vuelta a la seguridad social.

El país tiene una grave situación en materia de empleo formal y bien remunerado, de ingresos y bienestar para la población. No es posible que se sigan haciendo ajustes anuales por inflación a un salario mínimo de 58 pesos diarios.

El día 18 de junio del presente año, me llegó una carta “ridícula” a nombre del Secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, en donde vertía los pronunciamientos del Secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría, en una reunión que ambos personajes tuvieron en Ginebra Suiza, en el marco de la 99 Conferencia Internacional de la OIT, donde la OCDE se pronunciaba a favor de los postulados de reforma laboral que el señor Lozano Alarcón presentó hace unos meses a la Cámara de Diputados.

Resulta risorio el documento porque supone que con la Reforma Laboral propuesta, y avalada por Calderón; el PAN y una parte del PRI, consideran que se va a “aumentar la competitividad, mejorar la productividad, reducir las desigualdades sociales y crecer económicamente de manera vigorosa y sostenida”.

Olvida intencionadamente que el World Economic Forum (en el Reporte Global de Competitividad 2008-2009) señala que el principal problema del país para hacer  negocios  es la Ineficiencia de la Burocracia Gubernamental, en segundo lugar señala a la corrupción. Y curiosamente estos dos factores han sido fomentados por las administraciones federales del PAN.

De acuerdo con estudios del propio Senado la alta burocracia ha aumentado casi 20% durante la última década. Esto lo reafirmó la Auditoría Superior de la Federación cuando analizó los ingresos del gobierno de Vicente Fox y los dos primeros años de Calderón. En total, se recabaron un billón 281 mil 902.7 millones de pesos gracias a los excedentes obtenidos por los altos precios del petróleo, sobre todo durante la gestión de Fox. ¿Dónde terminó ese dinero? En la Corrupción y para engordar a la alta ineficiente burocracia, pues alrededor de 71.8% se destinó a incrementos presupuestales para el gasto corriente  de dependencias federales y estatales. En 2001 el número de plazas de alto perfil era sólo de 554 mil 197 puestos. En 2010 la cifra llegó a 660 mil 848, es decir, 106 mil 651 más creadas entre las gestiones de Vicente Fox y de Calderón.

Conviene señalar, también, que desde que la derecha arribó a la Presidencia han sido diez años de fracasos en materia económica. Nuestra primera década de alternancia política (2000-2010) ha tenido por resultado un desempeño económico mediocre (en promedio nuestro PIB ha crecido 2.4%, eso sin señalar la estrepitosa caída de 7% que tuvimos el año pasado), una agudización de la desigualdad social y una espiral de inseguridad y violencia sin precedentes en la historia reciente.

Recientemente el índice de Competitividad Mundial de la Escuela de Negocios de Suiza ha reafirmado este retroceso. Y todo por la incapacidad gubernamental, por la falta de infraestructura, de inversión educativa y de una Reforma Fiscal, ¿Sin estos elementos quieren aumentar la competitividad, mejorar la productividad, reducir las desigualdades sociales y crecer económicamente de manera vigorosa y sostenida?

Por supuesto que el país necesita una reforma laboral con carácter de urgente. Pero es una reforma exactamente en el sentido contrario al que se quiere imponer actualmente. Se necesita una reforma laboral que garantice empleos estables, bien remunerados y socialmente protegidos, no los empleos precarios, por horas y sin seguridad social que desde hace meses busca el actual gobierno.

Mientras esta reforma llega, es importante impulsar en el plazo inmediato dos medidas:

1) que se exhorte al gobierno federal y a las empresas a que aumenten el salario mínimo vigente, que se revierta la tendencia de elevar las plazas con salarios mínimos y disminuir los puestos laborales con mayor remuneración y;

2) a que se haga un ajuste anual del salario mínimo para que éste sea de 280 pesos y así se puedan satisfacer las necesidades que marca la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.