Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2014

Ene 01 1970

Ciudadano presidente, es un día triste para el país. Vengo a fijar la posición personal. Esta ocasión, con tristeza debo admitir que mi grupo parlamentario no está en un voto unánime, las discusiones siempre las damos abiertas, sin ningún tapujo y hoy les puedo decir que me entristece —como coordinador— que por vez primera el grupo vaya a votar diferenciado. Pero el voto que en lo personal voy a asumir va a ser en contra por dos razones. Porque el origen de estos recursos es insano y porque la distribución de los mismos se hizo de manera ilegítima.

El origen de los recursos que se gastarán el próximo año es insano, porque el 14 por ciento de los 4 billones 489 mil millones de pesos del próximo Presupuesto tendrá su origen en la deuda pública. Desde hace 25 años no se veía este monto de endeudamiento de hasta 600 mil millones de pesos en un solo año. Es insano, porque el próximo Presupuesto de Egresos que la mayoría apruebe proviene de una reforma fiscal confiscatoria y recaudatoria y no de una reforma hacendaria redistributiva integral y competitiva.

Justo cuando la economía de las empresas y de las familias mexicanas requieren de una reactivación y de un aligeramiento de su carga tributaria, les llega de parte del gobierno y del Congreso —en su mayoría— una rueda de molino al cuello que hará que el país transite de la desaceleración gradual a la depresión acelerada.

Este proyecto de Presupuesto también es insano porque el próximo año tendremos un gobierno rico y dispendioso, en medio de una sociedad empobrecida y de un sector empresarial precarizado.

En efecto, el gobierno tendrá en términos reales casi un 10 por ciento más de recursos que el presente año. Este margen de ganancia o utilidad solo puede darse el lujo de reportarlos el gobierno y un puñado de empresas privadas monopólicas o dominantes.

El conjunto de la economía del país crecerá en el mejor escenario un 1 por ciento, mientras que el poder de compra de los trabajadores y de las familias mexicanas habrá sufrido una merma del 13 por ciento en promedio.

¿Qué significa esto? Que el próximo año el gobierno estará en jauja, mientras que el país entrará en crisis de inseguridad, desempleo y carestía. No pasarán ni 30 días del próximo año para ver las consecuencias letales de esta reforma. La cuesta de enero del 2014 será una pesadilla.

Si el origen de los recursos es insano, el destino también es ilegítimo. Su principal fuente de ilegitimidad es la arbitrariedad y la discrecionalidad con la que se gastará buena parte del dinero de los contribuyentes el próximo año.

Hay muchas muestras de discrecionalidad en como se ha confeccionado este proyecto. Casi medio centenar de programas federales desaparecerán el próximo año al no asignárseles recursos. La mayor parte de ellos están ligados al campo, a la cultura, a las comunidades indígenas y hasta en la educación. Hablamos de 57 programas que suman 74 mil millones de pesos que serán reasignados a otros rubros.

Otra fuente de ilegitimidad es la desproporción entre el esfuerzo fiscal que se impone a la sociedad y el alto costo administrativo y operativo del gobierno. El gobierno dice estar a favor de la austeridad, pero ésta no se observa en el proyecto de Presupuesto que hoy se votará.

Por ejemplo, los gastos de Presidencia y las prestaciones a más de 15 mil altos mandos del gobierno no sufren merma alguna, al contrario, se amplían para la Presidencia en el rubro de comunicación social y se ensanchan en el rubro de transportación aérea.

Por ejemplo, el próximo mes la Presidencia recibirá seis nuevos helicópteros para el traslado de funcionarios con un costo de casi 800 millones de pesos, mientras que el próximo año estará recibiendo el nuevo avión presidencial debidamente acondicionado para viajes trasatlánticos, con un costo cercano a los 6 mil 547 millones de pesos. Hablamos de 7 mil 400 millones de pesos únicamente en siete aeronaves, el equivalente a la cancelación del programa de la cultura en las entidades federativas.

Dentro de los rubros que más se han visto afectados por la lógica del gobierno de incrementar el gasto corriente se encuentra el sector educativo. El gobierno exalta que el presupuesto para el ramo educativo es superior al aprobado en 2013 en 7.3 por ciento en términos reales. No obstante, omite que el incremento de 19 mil 839 millones de pesos se debe a un incremento del gasto corriente de 23 mil 814 millones de pesos, el cual fue compensado por un decremento en el gasto de inversión de 3 mil 975 millones de pesos.

También debemos de comentar que hay 35 programas que se suprimen, entre los que destacan el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional, el Fondo Concursable de la Inversión en Infraestructura para la Educación Media Superior.

Desafortunadamente no solo se limita a la educación, la misma lógica se aplica en la agricultura, que enfrenta este sector la eliminación de programas de suma importancia, como Procampo para Vivir Mejor, el cual en el 2013 contaba con 18 mil 250 millones de pesos. El de Prevención y Manejo de Riesgos, con 15 mil millones de pesos. El Programa de Sustentabilidad de los Recursos Naturales, con 8 mil millones de pesos. El programa de Apoyo a la Inversión en Equipamiento e Infraestructura, por 7 mil millones de pesos. El Programa de Desarrollo de Capacidades e Innovación Tecnológica y Extensionismo Rural, con 4 mil millones de pesos.

Pero la ilegitimidad mayor, señores diputados, proviene del supuesto sentido social de este Presupuesto de Egresos. Desde la creación del programa Solidaridad en el gobierno de Salinas de Gortari, hasta el programa Oportunidades de Calderón, cada gobierno ha buscado dejar su huella en el gasto social y, en efecto, la han dejado en una huella indeleble. Cada vez hay más programas sociales contra la pobreza que terminan creando más pobres.

La Cruzada Nacional contra el Hambre huele al programa Oportunidades de Fox, camina como el programa de Ernesto Zedillo y pretende gastar como el Pronasol de Salinas. Dice combatir la pobreza, pero desde la visión más miserable de la política, donde se ha hecho del intercambio de votos por programas sociales toda una subcultura y práctica política. Su inspiración no es social sino electoral. La Cruzada Nacional contra el Hambre manejará, en términos presupuestales, un presupuesto mayor al que iniciaron todos los programas sociales presidenciales anteriores. Más que combatir el hambre de millones de mexicanos, es ante todo una cruzada para saciar el hambre de votos, de popularidad y de legitimidad de un gobierno que se compró la Presidencia y hoy se ve obligado a vender el petróleo.

Pero quiero, ciudadano presidente, decirles a todos con lo que inicié: nosotros no podemos votar por congruencia a favor del Presupuesto, porque si votamos en contra de la Ley de Ingresos, de siete leyes en materia fiscal, que es la fuente de los tributos, no podemos votar a favor. ¿Cómo votar en contra de la Ley de Ingresos y votar a favor del Presupuesto? ¿Cómo votar en contra de los recursos y sí votar a favor de la asignación y el reparto? Nos parece ilógico y por eso asumimos una actitud de congruencia.

Sé que los partidos políticos saben muy bien que éste es un asunto de la mayor importancia. De nueva cuenta les reitero: he sido político durante muchos años, he intentado ser congruente. Es quizá la primera ocasión en la que me siento verdaderamente triste, porque compañeros nuestros votarán en libertad de conciencia, y les reitero a todos mis compañeros de la bancada de Movimiento Ciudadano mis respetos y siempre mi consideración. No hay, de mi parte, ningún reclamo, cada uno asume su posición política que la historia registra.