Programa para la Reconstrucción, Renovación y Reconciliación de la CDMX

Ene 01 1970

Estando de acuerdo con el Plan de Reconstrucción para la Ciudad propuesto por el Jefe de Gobierno, estamos planteando al Ejecutivo Federal y al Gobierno Central este programa, con el objetivo de reconstruir las viviendas y establecimientos mercantiles afectados por el sismo y restituir la vida económica a partir de las siguientes consideraciones

 

  1. Reconstrucción:

El objetivo es reconstruir las zonas afectadas en el menor tiempo posible (plazo máximo de cuatro años), restituyendo o reubicando las viviendas afectadas, los establecimientos mercantiles dañados y reactivando la vida económica y el empleo en dichas zonas.

Se proponen las siguientes medidas:

1. Declarar los polígonos afectados como Zonas Económicas Especiales (Zona Rosa, Corredor Roma-Condesa, Juárez-Cuauhtémoc), con vocación turística y cultural, otorgando estímulos fiscales, créditos blandos y facilidades laborales a los propietarios de establecimientos y a los trabajadores.

2. Programa de vivienda media y media alta, de manera conjunta con el sistema bancario, para garantizar créditos blandos y de largo plazo a las personas damnificadas de este segmento habitacional. Determinar la viabilidad de reconstruir los inmuebles dañados en los mismos predios o dictaminar su reubicación definitiva.

3. Programa de vivienda popular para reconstruir o reubicar vecindades, edificios e inmuebles que hayan resultado afectados tanto en el sismo de 1985 (reconstrucción rezagada) como en los actuales de septiembre de 2017. En los predios e inmuebles en situación crítica, contemplar el recurso de la expropiación por causa de utilidad pública y protección a la vida humana.

4. Declaratoria por parte de Fonatur de estas zonas como Centros Integralmente Planeados (CIP), para garantizar su promoción, mantenimiento y atención con recursos federales.

5. Pymes: tasa cero en IVA e ISR durante el primer año de la reconstrucción, a pequeñas y medianas empresas de las zonas afectadas. Tasa del 50% durante el segundo año; del 75% en el tercer año y del 100% en el cuarto año.

6. Fonaden CDMX (Fondo de Atención a los Desastres Naturales en la Ciudad de México): destinar a la reconstrucción el 50% de la recaudación por concepto de impuesto predial de las zonas siniestradas los próximos tres años.

7. Programa de austeridad y ahorro presupuestal de la ciudad para 2018, con el propósito de ampliar los recursos destinados a la reconstrucción de vivienda y reposición de infraestructura de servicios públicos en las zonas afectadas.

8. Renegociar la deuda pública de la ciudad, con el objetivo central de obtener recursos frescos para la reconstrucción.

9. Revisar los usos de suelo de las zonas afectadas, con criterios de sustentabilidad, vulnerabilidad y resiliencia ante desastres naturales.

10. Actualizar las normas de construcción y edificación, incorporando estándares altos de ingeniería sismorresistente.

11. Mayores facultades, atribuciones y recursos al Instituto para la Seguridad de las Construcciones de la CDMX, con el objetivo de garantizar normas de ingeniería sismorresistente en el desarrollo inmobiliario de la ciudad y la aplicación estricta del reglamento de construcciones. Que sea un organismo público ciudadanizado, principal responsable para certificar, supervisar y autorizar inicios y terminaciones de obras superiores a los 500 m2 de construcción. Tendrá a su cargo el “registro público de seguridad estructural de bienes inmuebles de la ciudad”, cuya información será de consulta pública y mediante expediente electrónico.

  1. Renovación:

El complemento de la reconstrucción es la renovación; transitar del desastre hacia una oportunidad de mejoramiento y progreso para la ciudad; no sólo volver a construir o reponer lo que existía, sino dotar a la CDMX de infraestructura urbana, capacidades de competencia económica y visión megalopolitana como referente de unos de los principales asentamientos humanos del mundo en el siglo XXI.

1. Impulsar el primer Plan de Desarrollo Urbano Megalopolitano del Valle de México, con la participación de organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, colegios de profesionales, urbanistas destacados, gobierno federal, los gobiernos estatales y los municipios que convergen en el valle central del país, normando los usos de suelo con criterios de sostenibilidad, resiliencia y calidad de vida ambiental.

2. Elaborar el Atlas de Recursos Naturales Disponibles en el Valle de México, que permita monitorear de manera permanente y sistemática los recursos naturales críticos en los procesos de urbanización como son el suelo, el aire y el agua.

3. Revisar y actualizar el Plan de Desarrollo Urbano de la CDMX, con procedimientos y criterios análogos a los propuestos para el Valle de México.

4. Actualización en tiempo real y difusión permanente del Atlas de Riesgo de la CDMX y el correspondiente al Atlas de Recursos Naturales Disponibles.

5. Programa urgente para detener la sobreexplotación de los mantos acuíferos e impulsar la reconstitución de los mantos freáticos del Valle de México, como prevención de desastres naturales mayores (sismos catastróficos, hundimientos, inundaciones, etcétera).

6. Reforzar el perfil económico de la CDMX como ciudad de servicios turísticos, culturales, educativos, médicos y financieros de primer nivel.

7. Impulsar la competitividad económica y laboral de la CDMX, proyectándola como ciudad digital, del conocimiento, de la innovación y de la mentefactura (es el futuro de la ciudades del siglo XXI).

8. Renovar las zonas afectadas con el perfil de “ciudades inteligentes” para su rápida recuperación económica y reinserción a la vida urbana.

9. Gentrificación sostenible: mediante asociaciones público-privadas, impulsar la recuperación arquitectónica y el rescate de inmuebles y zonas con valor histórico, artístico y patrimonial de la CDMX, cumpliendo los lineamientos nacionales e internacionales de conservación y restauración en la materia.

10. Diseñar la Norma Oficial Mexicana de Ingeniería Sismorresistente (NOM-ISR), de acuerdo con las zonas de riesgo del suelo en el Valle de México, para aplicarla en la reconstrucción y en futuras edificaciones. “Tolerancia Cero” en su instrumentación.

  1. Reconciliación

Promoverla en tres ámbitos: en la relación del gobierno con la ciudadanía; entre los grupos de la sociedad; y del gobierno y la sociedad con el hábitat del Valle de México.

El objetivo es integrar la participación ciudadana en el diseño, vigilancia y evaluación de la reconstrucción y renovación de la ciudad, como un asunto de gobernabilidad democrática; promover intensivamente políticas verdes de desarrollo urbano y adoptar las mejores prácticas internacionales de ciudades y construcciones resilientes.

1. Crear una comisión ciudadana para la vigilancia, verificación y fiscalización del programa de reconstrucción de la CDMX, con la participación de especialistas en urbanismo, protección civil, seguridad estructural, protección al medio ambiente y rendición de cuentas públicas.

2. Representación de las vecinas y vecinos damnificados en la comisión ejecutiva para la reconstrucción, recuperación y transformación de la CDMX anunciada por el gobierno de la ciudad.

3. Participación y consulta a los vecinos y las vecinas en los proyectos de reconstrucción y recuperación de espacios públicos en las zonas siniestradas (modalidad de Presupuesto Participativo para recibir proyectos vecinales en colonias afectadas).

4. Incentivar la edificación de inmuebles verdes y la reconversión de los existentes en construcciones amigables con el medio ambiente (infraestructura de captación de aguas pluviales, tratamiento de aguas negaras, huertos urbanos, azoteas verdes, iluminación led, etcétera).

5. Para la reconstrucción y renovación de viviendas y espacios públicos, privilegiar el uso de materiales ecológicos y amigables con el medio ambiente (concreto ecológico, fotoceldas, ventilación natural, calentadores solares, etcétera).

6. Ampliar y fortalecer las políticas de movilidad sustentable, privilegiando el transporte público masivo híbrido, las ciclovías, el transporte eléctrico, el monorriel y el transporte privado eléctrico.

7. Adoptar y adaptar el decálogo de acciones básicas para “ciudades resilientes” promovido por la oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgos de Desastres (UNISDR), a saber: 1. Organización y coordinación entre los gobiernos locales; 2. Presupuesto etiquetado para infraestructura resiliente; 3. Evaluaciones permanentes de riesgo; 4. Obras públicas diseñadas para resistir el cambio climático; 5. Evaluación permanente a escuelas e instalaciones de salud; 6. Reglamentos estrictos de construcción y cambio de uso de suelo; 7. Programas educativos y de capacitación ciudadana para enfrentar el riesgo de desastres naturales; 8. Proteger ecosistemas y zonas naturales de amortiguamiento; 9. Sistemas de alerta temprana y gestión de emergencias con ayuda de las tecnologías de la información y la comunicación; 10. Políticas públicas inmediatas de reconstrucción centradas en la recuperación de hogares, centros de trabajo y medios de sustento de la población afectada por un desastre.

8. Reconocer que la mayoría de los efectos devastadores de los desastres naturales son por causas “no naturales”, imputables al hombre, como la improvisación, la negligencia y la corrupción. En este sentido, la mejor política de atención frente a un desastre natural es prevenirlo, eliminando y castigando esos factores de incidencia no naturales mediante instituciones, leyes y planeaciones adecuadas.