Proyecto 2.5, una Visión Metropolitana al 2050

Ene 01 1970

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Presentación del Proyecto 2.5. Un cambio real

Dr. Ricardo Monreal Ávila

Es para mí motivo de gran satisfacción el estar reunido hoy con ustedes, y tener esta magnífica oportunidad para conversar, para imaginar la Zona Metropolitana del Valle de México que deseamos construir hacia el año 2050.

Espero que la de hoy sea la primera de muchas reuniones en las que podamos compartir las opciones de futuro de nuestro Valle de México.

Tienen ante ustedes una propuesta de hoja de ruta para diseñar juntos la visión de largo plazo, pero pronto inicio, de la ciudad que queremos.

Nuestra gran Ciudad de México necesita un cambio real, y la primera condición para lograrlo es tener una visión metropolitana y megalopolitana de las demandas, soluciones y políticas públicas.

Por ello, me he dedicado desde hace meses a delinear una propuesta, denominada Proyecto 2.5, que es producto de un amplio ejercicio de análisis y reflexión apoyado en el trabajo de personas expertas, investigadoras, académicas, especialistas y conocedoras de las políticas públicas y privadas, en los diversos temas que impactan a los conglomerados humanos y, particularmente, la evolución de la Ciudad de México, la región metropolitana y megalopolitana.

El Proyecto 2.5 se propone mostrar el panorama de los grandes problemas que enfrenta la Zona Metropolitana del Valle de México. Es un ejercicio de compilación de las diversas alertas emitidas desde la academia, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil y personas expertas los cuales, desde múltiples plataformas, hacen llamados para reorientar las políticas públicas que impactan negativamente la vida de los grupos humanos.

Las advertencias provienen de ámbitos internacionales que nos hacen ver nuestra situación a la luz de lo que está presente en otras latitudes, para que entendamos que hay mejores prácticas, que se pueden alcanzar otros resultados.

También en nuestro espacio doméstico hay voces de instancias locales, oficiales y de la sociedad civil, las cuales hacen esfuerzos por integrar y difundir información que, de ser aceptada por quienes toman las decisiones, cambiaría de manera contundente el rumbo de nuestra sociedad.

En esta época de las tecnologías de la información y la comunicación, las señales del rumbo por el que nos dirigimos se encuentran en todos lados; muchas manos se agitan para avisar que estamos equivocados, muchas voces se levantan para orientar hacia el sentido correcto; es una especie de nueva torre de Babel, la cual, atendiendo lo urgente y caótico de lo cotidiano, no permite entender a cabalidad las nuevas rutas de un nuevo futuro. Es necesario construir un espacio común para la reflexión y la propuesta que miren hacia adelante.

Tenemos que pasar de la urgencia a la trascendencia, sin dejar de considerar lo importante. Con certidumbre. Con certezas. Con rumbo. Un cambio real.

A la luz de estas consideraciones, este Proyecto 2.5 compila un conjunto de datos, estudios, advertencias y recomendaciones, la mayoría publicados en los últimos cuatro años, y que abarcan desde la visión global, la dimensión latinoamericana, la nacional, la megalopolitana y la de la Ciudad de México.

Esta visión metropolitana que se pone a su consideración toma datos publicados por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas y sus organismos, como la Comisión Económica para América Latina, la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; también por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y OXFAM.

En nuestro espacio local, una fuente esencial de datos está en el trabajo del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, el Instituto Nacional de Salud Pública, el Consejo de Evaluación de la Política Social y el Centro Mario Molina. Es igualmente importante la labor que está realizando el Instituto Mexicano de la Competitividad.

También han sido consultadas personas investigadoras, académicas y expertas que ejercen prácticamente en todas las universidades públicas y privadas de la región metropolitana, los centros de investigación de éstas y diversos institutos.

El presente trabajo integra una selección de indicadores, de datos que dimensionan la magnitud de nuestro rezago en el contexto global, de los problemas que enfrentamos y los obstáculos que impiden que millones de personas no puedan hacer realidad sus esperanzas.

El primer paso es medir, saber dónde estamos, para fijar una meta. Analizar y discutir las diversas propuestas de atención para fijar la estrategia. Aquí las ponemos sobre la mesa. Iniciemos este ejercicio, veamos su pertinencia, hagamos las adaptaciones a nuestra realidad, diseñemos programas piloto e innovemos en política pública.

El horizonte 2050 para la Zona Metropolitana del Valle de México se vislumbra complejo: como ejemplo, tomemos la perspectiva de la dinámica demográfica.

En el conjunto de sistemas urbanos del país, la Zona Metropolitana del Valle de México es el principal, tanto por tamaño de población como por su participación en los diversos aspectos del desarrollo nacional.

En la Ciudad de México viven 4 de cada 10 habitantes de la ZMVM, es decir, alrededor de 8.9 millones de personas; en el resto de los municipios que la conforman habitan poco más de 13 millones.

La tasa de crecimiento de población 2010-2015 para la Ciudad de México fue del 0.15%, y en el resto de la ZMVM fue del 1.6%.

De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población, la tendencia apunta a que el crecimiento de la población de la ciudad llegó a su límite y que el resto de la Zona Metropolitana del Valle de México aumentará su población a 16 millones hacia el año 2030.

Un aumento de más del 20% en la población de los municipios conurbados y la aplicación de políticas extractivas, de urbanización extensiva y ausencia de servicios y oportunidades de empleo, significa un grave riesgo para la cuenca y su sustentabilidad. Uno de esos desafíos lo representa el posible incremento de la presión de más de 3 millones de personas residentes en el Estado de México, pero que hacen su vida laboral en la Ciudad de México, y que demandan servicios de seguridad, transporte, educación y salud, entre otros.

Nuestro Valle de Anáhuac se enfila hacia una crisis urbana, auspiciada por la descoordinación administrativa entre los tres órdenes de gobierno que convergen en el territorio, por un irrefrenable urbanismo depredador que antepone el negocio privado sobre el interés público, y por un crecimiento sin planificación que amenaza con sepultar la fértil tierra de nuestro Valle bajo una capa de cemento, acero y emisiones contaminantes que exponen a los habitantes a problemas de salud pública, nos hacen más vulnerables a los desastres naturales y agotan la sustentabilidad ambiental del histórico y épico valle central de la nación.

Pero esta crisis urbana y de sostenibilidad humana del Valle de México se puede enfrentar y revertir si Gobierno y sociedad caminamos juntos en la dirección correcta.

La invitación para ustedes es que miremos en unidad hacia un horizonte que pueda ser signo de progreso y vida: no de muerte.

En esta ocasión evocaré ante ustedes el pasado y los invitaré a que juntos soñemos con lo que puede ser el Valle de Anáhuac, la Megametrópoli de la Ciudad de México dentro de 33 años, la capital de los Estados Unidos Mexicanos.

Los invito, las invito, a que recordemos y soñemos juntos la ciudad que fuimos y sus fechas históricas, y que imaginemos, también juntos, la ciudad que podremos construir en las próximas tres décadas.

En este valle inmenso los hombres cazaban mamuts para sobrevivir, como lo demuestran los restos arqueológicos de Santa Isabel.

Iván Illich, uno de los sociólogos, filósofos y ecologistas más relevantes entre los críticos de la sociedad postindustrial, que vivió en Cuernavaca en los años sesenta, escribió que la moderna Ciudad de México era una urbe que estaba más allá del apocalipsis, y que era milagrosa la manera como funcionaba aceptablemente en aquella época.

Este hombre ya imaginaba, en aquel tiempo, hace medio siglo, lo que sería el problema del agua en nuestra ciudad, el problema del transporte, de la movilidad, la contaminación atmosférica y el de la energía. La sociedad que él estudiaba se había construido alrededor del automóvil, estaba a su servicio.

Es verdad que gran parte de la población de la Ciudad de México pasa seis o siete horas en transportes colectivos de pésima calidad.

Es verdad que en ese caos urbanístico en que se convirtió parte de la zona poniente de la Ciudad de México, un gran edificio de 35 pisos de altura tiene que obtener el agua para los baños de 4,000 empleados, todos los días, con 300 pipas que empiezan a llenar sus cisternas a las 4 de la mañana y que extraen el líquido de la tubería del Cutzamala, en forma clandestina. La situación de Santa Fe ya es tan grave como la de Iztapalapa, Iztacalco o Chalco, en lo que al vital líquido se refiere.

Aquel hombre profético no supo que la megalópolis de la Ciudad de México, en donde habitan ya 22 millones de personas, no cuenta con una estación de pasajeros de ferrocarril, cuando Tokio y París utilizan transportes ferroviarios que alcanzan 500 kilómetros por hora.

Hace dos años, por razones indignas, se suspendió el proyecto ferroviario que uniría la Ciudad de México con la de Querétaro.

Tampoco supo  aquel hombre que el Museo de la Ciudad de México, que fue inaugurado en 1964, sería destruido para convertirlo en una galería de arte que se estrenó acogiendo la pintura abstracta del gran artista francés Pierre [Sulash]. Ese Palacio de los Condes de Calimaya se convirtió en galería de arte para organizar cocteles mundanos, con cierta periodicidad, en nombre del arte y la cultura.

Tampoco vio que la mayoría de nuestros monumentos históricos no tienen inscripciones o que a éstas les faltan algunas letras que impiden saber la razón del personaje a quienes honran.

Tampoco vio cómo la lámpara votiva que honra a nuestros héroes de la Independencia en el Paseo de Reforma tiene su llama eterna apagada desde hace más de 15 años, porque los técnicos no saben colocar el gas que mantenga encendida la llama perenne, como la que existe en el Arco del Triunfo de París; en el cementerio de Arlington, en Washington, o en el cementerio de San Petersburgo, sitios en los que se honra a los héroes que dieron la vida por su patria.

Y podríamos repasar otros datos, trágicos, que enmarcan los tiempos oscuros del urbanismo depredador que vivimos desde hace más de tres décadas, réplica fiel del neoliberalismo económico que se impuso a la nación.

Pero estamos hoy aquí reunidos para imaginar, con todas las herramientas conceptuales posibles a nuestro alcance, cómo será la ciudad que estamos obligados a construir para los habitantes del Valle de México en el año 2050.

Quienes habitamos en esta megalópolis tenemos ese deber moral; es un deber ético, es una actitud de moral pública y de conciencia social. Nadie debe quedarse inmóvil, nadie debe quedarse pasmado. Por el contrario, honremos con nuestro grano de arena la herencia vigente del maestro Alfonso Reyes, de que la humanidad debe educarse para el bien —y yo añado—, pero  también para hacer el bien.

Quiero recordarles a ustedes que en 1980 don Pablo González Casanova, sociólogo y exrector de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, autor del libro clásico La democracia en México, en compañía del economista Julio Millán, el futurólogo más prestigiado de México y miembro del Club de Roma, convocó a 15 expertos en ciencias sociales para que escribieran ensayos en los que imaginaran el México del año 2020. En ninguna de sus sabias páginas aparece la palabra ecología.

Todos nosotros, como personas progresistas, hombres y mujeres de izquierda, que militamos con una visión abierta, plural, tolerante, dialogante, crítica, firme, incluyente, democrática, moderna y vanguardista, somos optimistas, tenemos esperanza y creemos firmemente en el progreso productivo. Podemos y debemos imaginar cómo será la megalópolis del Valle de Anáhuac en el año 2050.

Es nuestra obligación tener una visión metropolitana del resultado de lo que hagamos en los próximos seis lustros, por el bien de nuestros hijos y nietos.

Debemos ser realistas y también imaginar lo imposible.

Seamos optimistas. Vislumbremos un progreso alternativo al que nos han sometido los oligarcas neoliberales que controlan a nuestra nación desde hace más de 30 años.

Ustedes nos dirán cómo, y juntos lo innovaremos.

En las próximas reuniones veremos nuestro avance para construir una visión metropolitana a largo plazo que, de alguna manera, sea semejante a la Ciudad Radiante que imaginó el gran planeador urbano suizo [Le Corbusié] y todos aquellos especialistas que en la actualidad están proyectando el urbanismo del tercer milenio.

La historia no camina sin utopías, y las utopías suelen tener su expresión territorial en las ciudades.

Una de las características que comparten las ciudades del siglo XXI es ser lugares diseñados para que sus moradores encuentren la felicidad y la paz en la tierra. Lo que se conoce como la “vida buena”.

Y una de las características centrales de una ciudad diseñada para la “vida buena” —además de brindar seguridad, libertad, empleo, movilidad, salud, educación y un medio ambiente sano— es que la gente participe en su gobierno y en la toma de decisiones.

La gente pide ser consultada, escuchada y ser partícipe de las decisiones. En el Proyecto 2.5 que proponemos, la participación ciudadana es un elemento clave.

La sociedad civil organizada formará el nuevo poder gubernamental que creará una nueva organización política y social en la gran metrópoli del Valle de Anáhuac en el año 2050.

Nuestro Valle de México, en 2050, será producto de la organización de ciudadanos y ciudadanas libres, educados y con una verdadera visión de la ciencia, la innovación, el emprendimiento creativo, la tecnología y el impulso a la economía del conocimiento; las nuevas generaciones tendrán todas las puertas abiertas para edificar un nuevo y mejor futuro para sí y sus descendientes.

Los municipios conurbados del Estado de México que crean la megalópolis actual se encuentran en situación de absoluto desastre: allí reinan la violencia, el feminicidio y el ecocidio, con proyectos faraónicos sobre el suelo inestable del antiguo Lago de Texcoco.

Si queremos imaginar y proponer una visión metropolitana para el año 2050, necesariamente tenemos que enfocar nuestra voluntad y esfuerzos en el fortalecimiento de las asociaciones o sociedades civiles que crean verdaderas comunidades, que son capaces de controlar a los estados plutocráticos y oligárquicos que dominan en América Latina y especialmente en nuestro país. Esas sociedades organizadas con un propósito honesto y alto sentido ético, podrán terminar con la dictadura de la partidocracia.

Se trata de poner en circulación los nuevos conceptos políticos que nos acerquen a una visión más realista y justa de nuestro futuro como nación y como ciudad. Sobre todo, una visión que permita hacer vivible la existencia en una macrociudad que se formará, en tres décadas, en nuestro generoso Valle de Anáhuac, que incluye a los valles de Cuautitlán, Tizayuca, Apan y el Valle de México, la gran cuenca que formaban los antiguos lagos de Texcoco, Chalco y Xochimilco.

Una de las ciudades más importantes del planeta, como es la Ciudad de México, se merece una reflexión profunda, colectiva, para encontrar las opciones de un futuro mejor para nuestros nietos y nietas.

Esta reflexión, sin duda, será de largo plazo, sobre bases sólidas y científicas, para resolver los gravísimos problemas que afectan a nuestra nación, en general, y a nuestra ciudad en particular.

Debemos crear, en las próximas décadas, instituciones que surjan desde las más pequeñas células de la comunidad, que provengan de organizaciones de la sociedad civil y que puedan abandonar el peso de los prejuicios políticos, sociales y económicos que han guiado a nuestros dirigentes en los últimos tiempos.

La única manera de equilibrar la igualdad con la justicia y la libertad es con la creación de una sociedad que controle al Estado, de una sociedad que también controle al mercado.

En suma, la visión que proponemos en un horizonte al 2050 es la de una ciudad que avanzó en la igualdad de oportunidades, desde una perspectiva de izquierda, es decir, con la acción del Gobierno en la erradicación de las circunstancias que abonan a la reproducción generacional de la pobreza.

Los métodos y herramientas ya existen. Hay casos de éxito en su implementación fuera de nuestras fronteras. Hagamos que cada acción institucional esté alineada con los objetivos, la estrategia y las aspiraciones colectivas: con el modelo de ciudad que todos deseamos.

Estimadas amigas y amigos: ésta es la propuesta que ponemos sobre la mesa, está abierta, es incluyente para todas y todos quienes tengan interés de aportar soluciones a los problemas de la ciudad.

Hemos definido siete ejes estratégicos, y enunciado 100 temas que incluyen prácticamente todas las perspectivas de política pública y su dinámica con el sector privado, el sector social y la sociedad civil organizada, entre otros.

Todos ellos tienen sus raíces  en los tres grandes principios que definió quien es considerado por la mayoría de quienes habitan la Ciudad de México como el mejor gobernante que ha tenido ésta en las últimas décadas: Andrés Manuel López Obrador.

Estos tres principios son: No mentir, No robar y No traicionar al pueblo.

Esta visión metropolitana de la Ciudad de México hacia el 2050, esbozada en este Proyecto 2.5 se ciñe también a los lineamientos de política económica que AMLO aplicó a la ciudad cuando la gobernó entre los años 2000 y 2005: austeridad republicana, impuestos justos, recorte de mandos medios y superiores, y no moches ni mordidas en las obras públicas ni en las adquisiciones.

Con esta misma visión proponemos ahora revisar, entre muchos otros temas, las fotomultas, las tarifas del transporte público, los créditos blandos para la renovación del parque vehicular mayor a 15 años, alumbrado público ecológico y pavimentación con concreto ecológico, así como someter a concurso público algunas de las plazas de servidores públicos especializados, por mencionar algunos.

De esos 100 temas hemos seleccionado 10 para esta presentación, los cuales consideramos que deben ser la base del Proyecto 2.5, a reserva de que la tarea colectiva de ir construyendo esta visión defina otras prioridades.

Son los siguientes:

  1. Ingreso Básico Ciudadano (el IBC): aportación monetaria mensual para los habitantes de la Zona Metropolitana (CDMX y municipios conurbados), a fin de contribuir a la disminución de los índices de desigualdad y pobreza. El Ingreso Básico Ciudadano complementa los programas de seguridad social y pensiones. Sustituiría a programas sociales de baja o nula efectividad en el combate a la pobreza.

Con el IBC, ninguna familia beneficiada actualmente por los programas sociales recibiría menos de lo que actualmente reciben sus integrantes. El Ingreso Básico Ciudadano sería el eje de la política social.

  1. Policía de barrio o colonia: una policía de proximidad ciudadana, operada por las alcaldías y municipios, susceptible de ser electa, contratada y evaluada por los vecinos, bajo los lineamientos de la autoridad estatal. Sería complementaria, no reemplazaría a los cuerpos de seguridad pública actualmente existentes.
  2. Movilidad urbana alternativa: priorizar el transporte colectivo público sobre el privado. Un transporte público digno y eficiente, que tenga como ejes al Metro, Metrobús, monorrieles eléctricos y ciclovías. Concluir la sustitución de todo el servicio concesionado por unidades dignas y no contaminantes y ceñir a las normas y políticas de la ciudad al transporte concesionado del Estado de México. Todos los paraderos deberán ser dignificados y garantizar rapidez y seguridad para quienes los utilicen.
  3. Combate a la corrupción: establecer la Fiscalía Superior Ciudadanizada. Impulsar la figura de contralores ciudadanos. Adoptar las mejores prácticas internacionales de gobierno abierto y empoderamiento ciudadano en el combate a la corrupción. Declaración Tres de tres obligatoria y abierta al público, sin excepciones.
  4. Un cuarto orden de gobierno en el Valle de México: es decir, un nivel de gobierno metropolitano, para la coordinación de políticas públicas de desarrollo urbano y para atender de manera eficiente los servicios públicos de mayor demanda entre la ciudadanía. Este orden de gobierno estaría integrado por acuerdo entre alcaldías, presidencias municipales, gobiernos estatales y de la ciudad y Gobierno federal en el Valle de México, y su función sería de coordinación y cooperación para la construcción de políticas comunes, con la participación de la ciudadanía.
  5. Ciudad Capital Inteligente: con apoyo en el uso intensivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, impulsar a la CDMX como una auténtica ciudad inteligente con estándares internacionales, de manera destacada en los temas de movilidad, seguridad pública, protección civil, turismo y cultura.
  6. Ciudad Verde, Sustentable y Resiliente: adoptar medidas para reducir significativamente los días de contingencia ambiental, como la regulación del transporte de carga, mejores controles a la industria química, combate a la deforestación, entre otras. Incentivos fiscales para la utilización de vehículos eléctricos o híbridos, de uso particular y público. Programa intensivo de azoteas verdes y huertos urbanos. Triplicar las ciclovías, fomentando su interconectividad y la seguridad de los usuarios de bicicleta. Ciudadanizar la política de protección civil, y cero tolerancia en la aplicación de las normas resilientes de construcción y urbanización.
  7. Agua, recurso crítico para la ciudad: impulsar una gestión integral y sustentable del agua, que en principio resuelva la pérdida del líquido por fugas en la red de distribución, y que administre el recurso promoviendo la regeneración de las fuentes internas y la preservación del manto acuífero subterráneo. Llevar a cabo acciones específicas para la recuperación de los ríos urbanos, para que se sumen al patrimonio ambiental de la ciudad. Promover la creación de parques lacustres en las reservas naturales de la ciudad y ampliar la red de plantas de tratamiento de aguas residuales para reducir la presión sobre el actual sistema de drenaje profundo y semiprofundo.
  8. Capital del empleo y del desarrollo económico: impulsar las actividades económicas que utilizan mano de obra de manera intensiva; fomentar el sector de la mentefactura y la economía del conocimiento como fuente de empleos bien remunerados; posicionar a la CDMX en la economía global con clústeres de innovación tecnológica, médica, financiera, turística, cultural y de entretenimiento. Impulsar un esfuerzo sin precedentes para apoyar las actividades económicas de los pequeños emprendedores que hoy, en su mayoría no tienen más alternativa que la economía informal.

Una contribución fundamental para el logro de esos objetivos será la creación del Banco de la Ciudad de México, para el desarrollo y el impulso de las grandes obras de infraestructura con los sectores social, privado y público, sin generar deuda ni privatizar lo público y, mucho menos, privilegiar a pequeños grupos.

El Banco de la Ciudad de México también deberá canalizar financiamiento a las pequeñas y medianas empresas y, sobre todo, promover la economía del conocimiento, las compañías creativas y el emprendedurismo de la juventud.

La Ciudad de México y su región metropolitana están llamadas a convertirse en una potencia económica mundial. Tenemos todo para serlo.

La Ciudad de México tiene que redefinir con la Federación la fórmula de distribución fiscal que hoy le es extremadamente inequitativa. Hay que lograr un nuevo pacto fiscal con la Federación, y en ese marco, la creación del Banco de la Ciudad de México será una conquista en la larga lucha de nuestra soberanía política y económica.

Sin libertad económica no hay libertad política.

10.Ciudad de México, capital de los derechos humanos y la participación ciudadana: reconstruir con las organizaciones que defienden los derechos humanos la política pública a favor de la consolidación y ampliación en la ciudad de las tres generaciones de derechos humanos (libertades y garantías individuales; derechos políticos, económicos y sociales; y derechos de las minorías y pueblos originarios). Esta política deberá contar con objetivos y metas medibles, que serán compromisos de Estado.

Se fortalecerán los mecanismos de la democracia participativa directa (consulta ciudadana, plebiscito, referéndum, iniciativa ciudadana, revocación de mandato), de tal manera que ninguna decisión importante en los distintos niveles de gobierno se hará sin abrir un espacio de consulta y participación ciudadana.

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Éste es el primer paso de un camino en el que de manera conjunta nos apoyaremos en el talento de la sociedad, en los datos y su análisis para delinear decisiones.

Ponemos sobre la mesa esta síntesis de las que, en una primera aproximación, destacan como nuestras principales debilidades y las opciones de acción para superarlas.

Ahora hacemos una convocatoria pública para que revisemos y determinemos la pertinencia de esta compilación de propuestas, tomemos las que tengan viabilidad; corrijamos, reorientemos el diagnóstico y establezcamos nuestra visión de ciudad. Construyamos los escenarios en los que se muestre la relación entre las variables, para atacar las causas y no perdernos sólo en la solución de los efectos.

Extiendo la invitación a que ingresen a mi página web ricardomonreal.mx para que propongan, critiquen, valoren, comenten y enriquezcan la visión metropolitana hacia el 2050, en este Proyecto 2.5 para impulsar un cambio real.

Será una tarea colectiva, ésta es una aportación que hacemos de buena fe, porque pensamos que es hora de tomar en nuestras manos el futuro de esta megalópolis, cuna de una civilización de orgullosa estirpe y hogar de gente extraordinaria, solidaria, humana, fraterna, generosa y vitalmente participativa, progresista y democrática.

Los cambios del siglo XXI están destinados a forjarse en nuestra muy noble y leal Ciudad de México, capital de la nación y Corazón de México.

Muchas gracias.