¿QUÉ SIGUE?

Ene 01 1970

Han transcurrido los días y no se han aceptado las alternativas que se plantearon para superar el diferendo que se produjo en torno al método de encuestas para seleccionar al coordinador(a) de Organización de Morena en la Ciudad de México (reponer la encuesta o realizar una elección primaria).

 

He sostenido inalterable esta propuesta. No hemos aceptado ningún ofrecimiento de cargos alternos, y nos hemos mantenido firmes en el propósito planteado de transparentar y dar certeza al procedimiento de selección.

He esperado pacientemente una respuesta formal y hasta ahora no ha llegado.

El domingo pasado, por unanimidad, el Consejo Nacional de Morena ratificó los acuerdos del 9 de julio, los cuales establecían, entre otras disposiciones, que las encuestas realizadas por Morena son inapelables e inimpugnables. En primera instancia, esto se consideró como una respuesta tácita a nuestro planteamiento. Sin embargo, estamos a la espera de una notificación escrita, explícita y directa, de acuerdo con la formalidad de la garantía de audiencia.

Por otra parte, el tema de la transparencia y la objetividad de la encuesta ya rebasó el ámbito de la Ciudad de México porque, conforme a lo informado el pasado domingo, se habrán de realizar alrededor de 2 mil 500 encuestas en las próximas semanas, para seleccionar a las coordinadoras y coordinadores de Organización en igual número de municipios, distritos federales, distritos locales, senadurías y gubernaturas en disputa para el 2018.

“¿Qué sigue?”, me preguntan simpatizantes, periodistas y ciudadanos. La indefinición no puede prolongarse ni mantenerse al infinito. En los próximos días resolveremos, a partir de la respuesta oficial que formule la directiva de Morena.

Por ahora estamos conversando con distintos actores políticos y sociales acerca del futuro de la ciudad.

Algunos creyeron que aceptaría cualquier cosa: un cargo o una posición administrativa futura, y que todo se olvidaría. Otros consideraron nuestra postura como un gesto de chantaje o un berrinche menor. Incluso he recibido críticas y descalificaciones al interior del movimiento, pero cada vez que me atacan me convenzo más de que esta jornada tiene que ver con la dignidad y la democracia interna de nuestra joven organización política.

No me alteran los denuestos. Los he enfrentado siempre a lo largo de mi vida pública, y también siempre los he vencido porque lucho por ideales, valores y principios, y cuando se lucha de esa manera no hay nada que temer.

Sin embargo, el sentido de esta lucha está en riesgo por el afán de la nomenklatura de imponer sus decisiones. Este proceder pervierte nuestros principios y postulados: ¿por qué negarse a una autocrítica y a una mínima corrección? ¿Por qué desoír lo que los militantes plantean en la ciudad y en el país? ¿Por qué cerrar los ojos y los oídos a los reclamos justos de no perder el rumbo?

Si deseamos y queremos la transformación del país, ése debe ser nuestro objetivo central. También debemos luchar para que en las posiciones intermedias de dirección política se seleccione a los hombres y las mujeres sin favoritismos ni dictados de exclusión. No importan los puestos, así sea el más alto en la República. Estos principios deben prevalecer.

Lo que sí importa es la congruencia y el honrar la palabra dada. Por eso me mantendré firme hasta el final. Estoy convencido de que se puede enmendar cualquier error, que se puede corregir el desacierto, que se puede recobrar la confianza. Estamos a tiempo.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter: @RicardoMonrealA