Segundo debate

Ene 01 1970

Este intercambio de puyas, descalificaciones mutuas y cruce de adjetivos entre candidatos es seguramente lo que se recordará del segundo debate. Es el formato del talk show

 

¿Quién ganó? El nuevo formato. Haber incorporado a un grupo de ciudadanas y ciudadanos indecisos, sin preferencia partidaria, para que formularan preguntas a los candidatos presidenciales introdujo innovación, agilidad y frescura al formato tradicionalmente acartonado de estos ejercicios.

El formato se conoce como Town Hall Meeting y tiene el propósito de interesar a las audiencias, retomando las preguntas que están en boca de la gente.

En Estados Unidos de América lo utilizaba con frecuencia Bill Clinton para promocionar las medidas importantes de su administración, y en España le sirvió a Pablo Iglesias para impulsar el movimiento Podemos. El mismo Iglesias nació de un programa de televisión o “tertulia informativa”, en la que se debatían los temas y problemas de la España convulsionada por Los Indignados.

Sobre el desempeño de los candidatos, AMLO consolidó su delantera, José Antonio Meade libró exitosamente una recaída, Jaime Rodríguez “El Bronco” volvió a poner sal y pimienta a la noche, mientras que Ricardo Anaya tuvo un frenón seco en su propósito de acercarse al primer lugar.

Si en el debate anterior Anaya salió como ganador, al haberse consolidado en el segundo lugar, en éste salió probablemente como el que menos avanzó. Su familia en Atlanta, el presunto lavado de dinero en la venta de una nave industrial y las cuentas bancarias personales de su esposa fueron dardos lanzados por los tres aspirantes que lograron arrinconarlo y acorralarlo.

Se notó la ausencia de Margarita Zavala, la única mujer en la contienda, quien había logrado atraer a un sector de ciudadanas y ciudadanos que no creen en los partidos, pero tampoco en el PRI ni en el establishment. Se esperaba que su declinación fortaleciera a Anaya y al PAN, pero de acuerdo con las últimas mediciones no está claro ese redireccionamiento.

AMLO fue el más atacado. Algo esperado por ser el puntero. Sin embargo, haber respondido esos cuestionamientos, no guardarse una respuesta o una reacción (como sucedió en el primer debate), le permitió conservar la ventaja con la que llegó a Tijuana.

Incluso, un buen toque de humor en las respuestas le ayudó. Por ejemplo, cuando Anaya se acerca al sitio del candidato de Morena para encararlo, y éste saca su cartera de la bolsa izquierda del pantalón, la muestra a las pantallas y la guarda entre sus brazos para decirle: “voy a cuidar mi cartera, no te me acerques mucho”. Los memes sobre “Anaya, el carterista” inundaron las redes.

El segundo ejemplo, cuando AMLO bautiza al candidato del Frente como “Ricky Riquín Canallín”. De los más de 13 millones de internautas que interactuaron durante las casi dos horas del debate, estos dos episodios fueron los más memorables y “memeables”.

Fiel a su estilo, “El Bronco” brincó las trancas, al expresar que amenazaría a Trump con expropiar Banamex para obligarlo a negociar (¿y qué tal si por eso nos invade de inmediato?), y cuando pidió a AMLO que le diera un abrazo a Meade y otro a Anaya, a lo que el morenista accedió con el argumento de que es “mejor dar abrazos que balazos”.

Este intercambio de puyas, descalificaciones mutuas y cruce de adjetivos entre candidatos es seguramente lo que se recordará del segundo debate. Es el formato del talk show bajo el cual ha crecido la audiencia televisiva mexicana en los últimos años. Sin show no hay rating, y sin rating no hay televisión.

¿Quién ganó el segundo debate? Un indicador: después del evento, el nombre más “googleado” en el famoso buscador fue “Andrés Manuel López Obrador”. Desde Alaska hasta Argentina. En América y en Europa. Falta ahora ganar la elección.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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