¿Superdelegados?

Ene 01 1970

Con delegados federales que no ganarán más que el presidente de la República (108 mil pesos mensuales), los “superdelegados” federales actuales llegarán a su fin.

 

El anuncio y presentación de los 32 coordinadores estatales del próximo gobierno federal ha generado una serie de comentarios y planteamientos que es necesario aclarar.

1) Poder dual: se afirma que al concentrar en un solo funcionario la totalidad de las dependencias y organismos federales que actúan en una entidad federativa, se crea un poder paralelo al del gobernador, un poder dual, lo cual está prohibido en la Constitución.

Ésta es una apreciación falsa, ya que los nombramientos de los próximos coordinadores estatales son netamente administrativos, derivados de las facultades que la ley otorga al jefe del Ejecutivo federal para designar a sus representantes ante los integrantes del pacto federal. Un delegado federal no tiene ni el peso, ni la jerarquía, ni la responsabilidad constitucional que corresponde a una autoridad política popularmente electa, como es un gobernador. Recordemos que, así como el presidente de la República tiene la facultad de nombrar a un delegado de la Federación en los estados, así los gobernadores tienen la atribución de designar a un representante del estado ante la Federación. En la Ciudad de México operan 31 representantes de los estados ante el gobierno federal y nadie los considera “superrepresentantes” o “supergobernadores”.

2) “Se altera la esencia del pacto federal”: ¿qué altera y obstruye más la comunicación y la relación entre gobiernos estatales y gobierno federal: un solo representante de la Federación o más de 50 por cada entidad federativa? ¿Cuál es el criterio y la métrica para decidir que en el estado de Querétaro existan 59 delegados federales y en Veracruz, 65, cuando la dimensión territorial y la población por atender es marcadamente diferente en una y otra entidades?

Los “superdelegados” no llegarán con el próximo cambio de gobierno: ya existen en la actualidad. Los representantes estatales del IMSS y la PGR, por ejemplo, devengan sueldos superiores a los de varios gobernadores y al del mismo presidente de la República, mientras que hay otras delegaciones federales que se rigen por el tabulador salarial y patrimonial que —dicen— asignó don Quijote de la Mancha a Sancho Panza, cuando lo nombró gobernador de la ínsula Barataria: “Tu sueldo serán 30 duros, más lo que fanares, Sancho”.

Con delegados federales que no ganarán más que el presidente de la República (108 mil pesos mensuales), los actuales “superdelegados” llegarán a su fin.

3) Antesala de candidaturas políticas: hace tiempo que las delegaciones federales dejaron de ser trampolines para alcanzar gubernaturas. Las contadas excepciones confirman la regla. Además, en su calidad de funcionarios públicos, los próximos coordinadores estatales estarán sujetos a la normatividad actual que prohíbe y castiga el uso de recursos públicos para hacer proselitismo político, utilizar la imagen personal para la promoción partidista o realizar actos anticipados de campaña, además de la rendición de cuentas y transparencia que exige la legislación anticorrupción vigente.

Las repercusiones políticas de los próximos “coordinadores estatales de desarrollo” –con sus respectivos coordinadores regionales–, hay que buscarlas en otro nivel: en los 2 180 millones de pesos que se habrán de liberar anualmente para destinarlo a gasto social, al eliminar 4 600 delegados y subdelegados, y en el hecho de que un único representante federal no sólo mejora la comunicación y la coordinación con las entidades, sino que también facilita las funciones de observación y contrapeso a los poderes locales que son inherentes a un federalismo democrático.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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